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Dos Minutos: ¿El ocaso del PLD?

Enfoque

Por Víctor Bautista

He escuchado a muchas personas temer que la posible desaparición del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) sea un golpe fatal para nuestra democracia.

No lo creo. No hay plazo que no se cumpla; las cosas nacen, se desarrollan y mueren. Hasta Roma cayó.
Es la dinámica de la vida, la dialéctica necesaria para que el cuerpo social se recomponga.

El PLD está en su ocaso y, si muere, nacerá otra fuerza política. No es necesario hacer una romería para clamar a la virgen por la crisis de los partidos.

La dirigencia del PLD, encarnada por el expresidente Danilo Medina y Charlie Mariotti, hace bien en apartarse tras dos derrotas consecutivas.

De alguna forma, eso es admitir los errores tácticos y su falta de vigor para contrarrestar el relato de la corrupción, un tsunami que caló en la conciencia colectiva.

Ojalá entre sangre nueva y evite un colapso definitivo.

No debemos olvidar, sin embargo, que Medina llevó al PLD a momentos de gloria, convirtiéndolo en una maquinaria política ganadora y dejando un legado indiscutible.

En este momento de polarizaciones y opiniones basadas en identidades, será difícil reconocer ese legado. No obstante, el tiempo pondrá cada cosa en su lugar.
No pretendo ser objetivista, pero tampoco caer en el periodismo de camiseta, que se atrinchera con más pasión que la que la del fútbol, para ver las cosas de un solo color.

Si el PLD está gravemente herido, hay que dejarlo morir en paz. No podemos represar el río de Heráclito para que no fluya.

Pero si aparece un redentor que lo rescate, bienvenido sea, siempre que pueda entregar al sistema político un PLD renovado, en ruptura consigo mismo.

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