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Dos Minutos: Las divinidades de la cosa pública

Enfoque

El presidente Luis Abinader ha anunciado cambios de funcionarios para su segundo gobierno, que inicia formalmente el 16 de agosto.

Estos cambios no serán simples reemplazos, sino ajustes en áreas donde se requieren mejoras, una decisión que da una clara señal de evaluación por desempeño.

Tradicionalmente, los cargos en el Estado han parecido ser entregas de territorio o botines de campaña sin condiciones.

Un funcionario que, tras cuatro años, no muestra avances o incluso retrocede, no agrega valor y se sumerge en la rutina.

Es imperativo evitar la noción de que existen imprescindibles en el Estado, esos caciques o divinidades de la cosa pública que no pueden ser removidos.

Cambiar a este tipo de colaboradores es no solo políticamente correcto, sino necesario para dar una bocanada de aire fresco al gobierno.

Esta decisión nos permite asimilar la expresión “lo mejor está por venir” más allá de un simple eslogan de campaña, transformándolo en una realidad palpable.

La rotación de funcionarios con bajo rendimiento impulsa una dinámica de mejora continua y demuestra el compromiso del gobierno con la eficiencia y la transparencia.

Es un momento para que el Estado demuestre que el desempeño y los resultados son los que cuentan, no los favores políticos ni las lealtades personales.

Este enfoque fortalece la confianza pública y asegura que el gobierno siga siendo un agente de cambio y de progreso.

En conclusión, los cambios anunciados por Abinader son una señal positiva de que se valorará el mérito y se incentivará la mejora constante, un paso necesario para que el país avance con solidez hacia el futuro

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