El país está viviendo una experiencia de lo que no debe ocurrir cuando se diseñan leyes o reformas que impactan en los ciudadanos.
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El país está viviendo una experiencia de lo que no debe ocurrir cuando se diseñan leyes o reformas que impactan en los ciudadanos.
El próximo presidente heredará un Estado con el 91% de sus ingresos ya comprometidos. Le quedará un 8.8% para pagar la burocracia y, de paso, invertir en el país. El problema no es solo fiscal, es de credibilidad: ¿quién convence a un pueblo cansado de que apriete el cinturón un poco más? Gobernar con las sobras exige algo que no se improvisa en campaña: autoridad moral.
21 julio 2026