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Economía, inseguridad y corrupción, retos del próximo Gobierno de Haití

Economía, inseguridad y corrupción, retos del próximo Gobierno de Haití
Economía, inseguridad y corrupción, retos del próximo Gobierno de Haití

PUERTO PRÍNCIPE .- La recuperación de la economía, el éxodo de miles de ciudadanos, la corrupción y los estragos causados por el huracán Matthew sobre buena parte del país, son algunos de los principales retos que debe afrontar el nuevo Gobierno haitiano.

A esto se agregan los graves problemas de salud, tráfico de drogas, bajos niveles de educación, debilidad en la Justicia y la inseguridad, solo amortiguada en parte por la presencia de miles de cascos azules de Naciones Unidas.

Antes del azote de Matthew, Haití ya tenía un cuadro desolador: 3,5 millones de sus casi 11 millones de habitantes viven en situación de pobreza y otros 1,5 millones lo hacen por debajo de esa línea, el desempleo ronda el 70 por ciento, y la inflación el 12 %.

Estos días, el gourde, moneda local, se comercializa a 66 por un dólar estadounidense.

Más de un mes después del paso del huracán Matthew, que causó al menos 573 muertos, 75 desaparecidos y daños por 1.890 millones de dólares, la situación de miles de desplazados sigue siendo crítica.

Unas 140.000 personas siguen en refugios temporales en Haití, según el Programa Mundial de Alimentos (PMA), que alertó también de que la temporada de siembra en noviembre y de la cosecha que se espera al principio de 2017, pueden verse críticamente afectadas, exacerbando y prolongando la inseguridad alimentaria aguda hasta bien avanzado el próximo año.

El huracán Matthew, que ha causado la peor crisis humanitaria después del terremoto de 2010, ha provocado el resurgimiento del cólera.

En Les Cayes (sur) y Jeremie (suroeste), el Gobierno y Unicef iniciaron un amplio programa de vacunación contra el cólera, que mató a casi 10.000 haitianos desde que surgió en el país en 2010, meses después del devastador terremoto que causó la muerte a unas 300.000 personas, un número similar de heridos y el desplazamiento de 1,5 millones.

Aún las calles de Puerto Príncipe son testigos de los varios miles de refugiados del terremoto que viven en precarias condiciones en casas de campaña.

La crisis política surgida previo a los comicios del año pasado y posterior a ellos causó la parálisis de proyectos de inversión en varios puntos de la geografía haitiana, particularmente ha causado merma en la visita de turistas, una de las fuentes de sustento del país.

La corrupción gubernamental es alarmante, según destacan diversos sectores en el país. Una comisión del Senado desveló la existencia de una amplia red de malversación en los fondos provenientes del programa Petrocaribe, que deberían ser utilizados en asistencia social.

Hace varios años que Estados Unidos decidió suspender buena parte de la ayuda al país, porque supuestamente los aportes iban a parar a los bolsillos de altos funcionarios.

Una situación tan dramática provoca que miles de haitianos se desplacen a la vecina República Dominicana, y en menor número a Estados Unidos, Brasil, Chile y Panamá, entre otros países.

En la fronteriza República Dominicana residen unos 500.000 haitianos, según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas, la mayoría de ellos de manera irregular.

A lo largo de este año, unos 10.000 haitianos consiguieron llegar a México con el propósito de cruzar a territorio de Estados Unidos; y Brasil dio el año pasado residencia permanente a casi 50.000 haitianos que ingresaron al país en los últimos cinco años.

Las remesas que envían los haitianos desde el extranjero representan ingresos vitales para la debilitada economía del país, ya que de acuerdo al Banco Mundial (BM) la diáspora envió 1.997 millones de dólares en 2015, un 23 % del PIB de Haití.

“Si gano la elecciones vamos a crear empleos, crear programas de salud pública e invertir en la juventud”, dijo recientemente en un acto de campaña el candidato Jude Celestin, el segundo más votado en las anuladas elecciones presidenciales del año pasado.

De su lado, la candidata presidencial del partido Familia Lavalás, Maryse Narcisse, afirma que desea llegar al poder para, entre otras cosas, “terminar con el sistema de exclusión social que solo favorece a la minoría que controla los bienes del país”.

“El año pasado gastamos 100 millones de dólares en elecciones que fueron anuladas; estamos en esta crisis porque hay personas que no ven al país como prioridad. Hoy lo que estoy proponiendo es poner Haití de frente como la prioridad de las prioridades”, exclamó en campaña Jovenel Moise, el candidato más votado en los frustrados comicios.

El panorama que espera al nuevo Gobierno haitiano exigirá de sus responsables grandes esfuerzos para mejorar en parte la penosa situación del país más empobrecido de América

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