La bolsa de São Paulo retrocedió este martes un 0,27 % y el Ibovespa, índice de referencia del parqué, cerró con 166.334 puntos básicos, en su undécima caída consecutiva, en medio de un creciente pesimismo de los inversores.
El corro brasileño llegó a subir cerca de un 1 % en las primeras horas de la sesión bursátil, pero fue perdiendo fuerza hasta finalizar las negociaciones, de nuevo en rojo.
En lo que va del mes de agosto, la bolsa paulista se ha dejado un 6,5 %.
En el mercado de divisas, el real se depreció un 0,40 % con respecto al dólar, que acabó cotizado a 5,221 reales para la compra y para la venta en el tipo de cambio comercial brasileño.
La secuencia de caídas en la bolsa brasileña responde, en parte, a una cuantiosa retirada de capital extranjero como consecuencia de la incertidumbre de cara a las elecciones presidenciales y legislativas de octubre, el riesgo fiscal y los elevados tipos de interés.
Por otro lado, la economía brasileña, la mayor de América Latina, acentuó su desaceleración en junio, cuando bajó un 0,6 % frente a mayo pasado, según informó el Banco Central el lunes.
Para este año, las previsiones indican que el producto interior bruto (PIB) del país suramericano se expandirá alrededor de un 2 %, frente al 2,3 % de 2025 y el 3,4 % de 2024.
En este contexto, el valor que más perdió terreno hoy fue la cadena minorista Casas Bahia (-6,8 %), después de desplomarse más de un 30 % el lunes, luego de acogerse a la ley de quiebras, seguido del grupo textil C&A (-5,7 %) y la empresa de energía Raízen (-4,3 %).
Por el contrario, la compañía São Martinho, también dedicada al sector azucarero y energético, como Raízen, encabezó las ganancias en el Ibovespa al avanzar casi un 5,0 %.
El volumen negociado en el Ibovespa rondó los 22.000 millones de reales (4.200 millones de dólares / 3.600 millones de euros), en unos 3,3 millones de operaciones.