Enrique Fernández, presidente de Acofave.

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- El presidente ejecutivo de la Asociación de Concesionarios de Fabricantes de Vehículos (Acofave) expresó las más sinceras felicitaciones y gratitud a las autoridades fiscales de la República Dominicana, por mantener sin aumento la renovación de placas de los vehículos.

Enrique Fernández informó este domingo que la Asociación que representa considera muy sensitiva, inteligente y adecuada dicha medida, ya que el sector vehículos no aguanta nuevos impuestos ni incrementos en los existentes.
Hizo notar que por la efectividad de la ley de la demanda que se estudia en economía, mientras en República Dominicana se continúe elevando el monto de los impuestos a los vehículos se producirá cada año una caída en el volumen de ventas, con la consecuente disminución de los ingresos fiscales y la frustración de los ciudadanos de no poder satisfacer sus necesidades de transporte en un medio adonde el transporte público organizado es incipiente y limitado.
Explicó que desde que se iniciaron las reformas fiscales en el 2006 se introdujo el impuesto a la primera placa que hoy en día puede ascender del 17 al 21% dependiendo de la producción de CO2 del vehículo y se aumentó el ITBIS hasta un 18%.
Como resultado de estas medidas la venta de vehículos ha disminuido en más de un 30% en desde el 2007 a la fecha lo cual ha impactado negativamente los ingresos fiscales del estado y la posibilidad de la población de reponer o adquirir unidades de transporte.
En la actualidad los impuestos a pagarse por concepto de importación y venta inicial llegan alrededor del 60% del valor CIF (costo y flete) cuando se trata de vehículos no beneficiados con tratados de libre comercio y de un 50% cuando son importados al amparo de dichos tratados (DRCafta y UE-Cariforum).
Enrique Fernández hizo notar que en América Latina el crecimiento de las ventas de vehículos en los últimos años fue de un 125%, contra un descrecimiento de 34% en República Dominicana, por lo que exhortó a los legisladores y hacedores de política económica a reconsiderar la situación en general de los impuestos a los vehículos, tomando como punto de referencia el tratamiento que se ha dado a otros bienes de consumo, cuando los vehículos son considerados bienes de capital por el servicio que prestan a la economía y al desarrollo nacional