Lima. – La superficie de cultivos de coca en Perú, segundo mayor productor mundial de cocaína después de Colombia, disminuyó en un 5,8 % en 2025, reveló este viernes el Informe de Monitoreo de Cultivos de Coca, al registrar 84,546 hectáreas cultivadas, a diferencia de las 89,755 hectáreas de 2024.

El presidente ejecutivo de la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida), Hugo Begazo de Bedoya, presentó el informe anual, que debe servir como «instrumento de gobernanza», orientar políticas públicas y fortalecer la cooperación internacional frente a esta amenaza.

Entre 2022, cuando el país andino alcanzó su pico máximo de cultivos de coca, y 2025, la superficie cultivada se redujo en 10,462 hectáreas al pasar de 95,008 a 84,546 hectáreas.

Esta disminución acumulada del 11 % evitó la producción potencial de 94 toneladas de cocaína, equivalentes a 378 millones de dosis que no llegaron a los mercados ilícitos, señala el informe de Devida, elaborado en conjunto con la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).

La mayoría de cultivos de coca en Perú están destinados a elaborar cocaína, y una pequeña parte tiene una finalidad legal para el tradicional chacchado (masticado), para producir derivados como caramelos o mates, o incluso como saborizante de Coca-Cola.

Begazo de Bedoya indicó que este resultado es «una noticia muy importante» para Perú, pero no quieren ser triunfalistas. «Tenemos un trabajo a diario; venimos loteando (dividir un terreno en parcelas) toda la nación, hasta el nivel distrito; trabajamos satelitalmente, trabajamos con drones, con inteligencia artificial», indicó el presidente de Devida.

Agregó que toda la información recabada es certera y valiosa para que las Fuerzas Armadas, la Policía, el Ministerio Público y el Poder Judicial puedan operar y dirigir tanto operativos como investigaciones para combatir el narcotráfico.

El organismo estatal destacó que han decrecido los cultivos de coca en los denominados «territorios especiales»: áreas naturales protegidas, territorios de pueblos indígenas u originarios y zonas de amortiguamiento.

La única zona analizada donde han aumentado los cultivos ha sido en el distrito de Fitzcarrald (66 %), dentro de la región amazónica de Madre de Dios, ubicada en el sur del país, pero el resto de las 23 zonas analizadas se encuentran en reducción o en una relativa estabilidad de crecimiento (menos del 10 %).

Amenaza de la minería ilegal

El presidente de Devida señaló que la producción de coca en el Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Vraem), la mayor cuenca cocalera del país, también ha decrecido levemente gracias, en parte, a las acciones de desarrollo alternativo de cultivos como cacao o café que impulsa el organismo estatal.

Pero alertó que en territorios, tanto en el Vraem como en otros puntos del país, que antes estaban dedicados a esta sustancia, ahora está presente la minería ilegal, a la que denominó como «hermano siamés» del narcotráfico.

Es una constante que está creciendo. Devida lo está identificando como si fuera una fuerza siamesa. Hay una trazabilidad tanto en el tráfico ilícito de drogas como con la minería ilegal, y eso ya es una llamada de atención», agregó.

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