Los Ángeles.– Las redadas del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) que sacudieron Los Ángeles el año pasado provocaron un «impacto económico inmediato» en los negocios cercanos a las incursiones federales, según un estudio publicado este miércoles por el Instituto de Política y Asuntos Latinos de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA).

El informe, elaborado junto a la organización sin fines de lucro Inclusive Action for the City, estimó que ocho de las nueve zonas estudiadas de mayoría latina para analizar las repercusiones de la política de deportaciones del presidente de EE. UU., Donald Trump, «experimentaron una disminución en el flujo de clientes, siendo los descensos más pronunciados en las proximidades de cada punto».

En concreto, los negocios formales en los nueve puntos de control «experimentaron 46.000 visitas menos y pérdidas acumuladas estimadas en 3,16 millones de dólares», indicó el informe.

Por otro lado, el 59 % de los dueños de negocios reportaron una caída de más del 50 % en las ventas; el 68 % cerraron temporalmente o redujeron su horario, y el 51 % reportaron que sus empleados faltaron al trabajo por temor, agregó.

Esta inestabilidad financiera se ha agudizado entre los comerciantes latinos un año después de las operaciones de los agentes federales, cuyas acciones desencadenaron una oleada de protestas masivas y que, poco a poco, se trasladaron a otras ciudades principales como Nueva York o Mineápolis.

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Casi el 95 % de los emprendedores latinos reportaron estrés financiero continuo, casi un año después del aumento de las medidas de control: el 52 % informó que los ingresos ya no cubren consistentemente los costos operativos; otro 43 % apenas obtiene ganancias», precisó.

Más allá de las pérdidas económicas, el estudio reflejó que el 76 % de los encuestados informó de trastornos gastrointestinales, insomnio, ataques de pánico, empeoramiento de enfermedades crónicas y otras dolencias relacionadas con el estrés al que estuvieron sometidos por «un control y un mecanismo que redujo la capacidad de los emprendedores para mantener sus negocios».

Un año después, «muchos de estos negocios siguen endeudados, apenas alcanzan el punto de equilibrio y luchan por mantenerse abiertos. Estas consecuencias se extienden mucho más allá de los corredores comerciales. A medida que continúa el control migratorio, se pone en peligro la salud, el bienestar y la seguridad de comunidades enteras», concluyó el informe.

Los Ángeles se erigió como el germen de las masivas protestas que se expandieron por todo el país en junio del año pasado, cuando el ICE realizó varias redadas en distintos puntos de Los Ángeles que llevaron al arresto de al menos 44 personas en el distrito de Westlake, el centro y el sur de la metrópoli.

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