Los sentidos y dramáticos testimonios de pesar manifestados por gente llana del pueblo ante la muerte de Rafael Corporán representaron un justo y elocuente reconocimiento a la labor humanitaria que durante décadas desarrolló a favor de los pobres.

En efecto, a lo largo de su incansable trayectoria de trabajo y superación, que se inició desde la pobreza extrema, Corporán se granjeó del afecto, la admiración y el agradecimiento de muchas personas y familias desheredadas de la fortuna.

Sin embargo, también se advirtieron las falsedades y poses acomodaticias de ocasión que asumen personas inauténticas e inescrupulosas que buscan sacar provecho personal hasta en medio de la solemnidad de un funeral.

Personas que objetaban su estilo como comunicador y que llegaron a criticarle de forma desconsiderada, tanto en público  como en privado, usando la bajeza de la que sólo se valen los infames y envidiosos, fueron vistas buscando cámara para sobresalir durante la transmisión televisada del funeral.

Algunos se esforzaron en mostrarse verdaderamente compungidos, pero su teatralización fue notoriamente falsa, frente a la autenticidad de mujeres, hombres y niños que se desplazaron desde barrios y sectores humildes para desfilar ante los restos de Corporán y darle el último adiós.

Más que al campeón de la televisión dominicana, rendían postrer tributo a quien durante décadas les había tendido una invariable mano humana y solidaria, porque nunca abandonó a los desamparados.

A través de Sábado de Corporán se brindó entretenimiento y recreación sana a las familias y un mensaje de apoyo y aliento a muchas personas, por la proverbial vocación de servicio de Corporón y su capacidad de lograr empatía con públicos diversos.

Sábado de Corporán fue a través de Color Visión una exitosa extrapolación del fenómeno de comunicación que Corporán había tenido en sus inicios en maratónicos programas en la radio.

Durante un cuarto de siglo, Sábado de Corporán logró durante años conectar con la masa más popular del país, con gente llana del pueblo y de diferentes estratos sociales, con 12 horas continuas de programación, de 8:00 de la mañana a 8:00 de la noche.

El trabajo tesonero y la creatividad de Corporán hicieron historia en la televisión con Sábado Chiquito y las Corporet, para sólo citar algunos de los capítulos más destacados del espacio.

El pueblo está de luto por la muerte de Corporán de los Santos, el más querido entre los mas necesitados, un hombre que logró ser grande y mantenerse humilde y orgulloso de su origen, a pesar de haber nacido en medio de la más absoluta pobreza.

Pero es penoso sentir que una vez más se ha puesto de manifiesto aquella expresión con fuerza de sentencia y verdad, tantas veces repetida y todavía no suficientemente comprendida, de que los pueblos sólo llegan a valorar y reconocer a sus grandes hombres cuando se convierten en sus grandes muertos.