Con sus ráfagas y la gran cantidad de lluvias que traen consigo, estas perturbaciones tienen una acción de amplio espectro, pero es en las zonas más vulnerables donde se producen generalmente los trágicos balances y también los mayores daños materiales en términos de viviendas y pertenencias.

Los efectos

provocados en el país por el paso de la tormenta tropical Laura han puesto de

manifiesto, nuevamente y de forma penosa, las grandes carencias y condiciones

de alto riesgo en que viven muchas familias en el país, por lo que son las más

expuestas a daños y perjuicios cada vez que surge un fenómeno atmosférico.


Con sus

ráfagas y la gran cantidad de lluvias que traen consigo, estas perturbaciones

tienen una acción de amplio espectro, pero es en las zonas más vulnerables

donde se producen generalmente los trágicos balances y también los mayores

daños materiales en términos de viviendas y pertenencias.


Esto se

debe en gran medida a que personas de exiguos recursos económicos se ven

obligadas a vivir en endebles casas sin la más mínima seguridad y con agravante

que en no pocas ocasiones están situadas en zonas que sufren grandes

inundaciones cada vez que llueve con intensidad.


A pesar de

las advertencias que se hacen periódicamente sobre el grave peligro que genera

esta situación y las recomendaciones que se formulan para que la gente no viva

cerca de riberas de ríos y cerca de cañadas, lo cierto es que muchos no tienen

en realidad otra opción o posibilidad.


Todo esto

forma parte de una deuda social acumulada y en constante crecimiento, debido a

las desigualdades económicas y la falta de equidad en muchas de las políticas

públicas y por las promesas postergadas y casi siempre incumplidas por parte de

la dirigencia política y los partidos que llegan al poder.


Las ayudas

a las familias damnificadas llegan coyunturalmente a raíz de los fenómenos

atmosféricos, pero resultan insuficientes y apenas contribuyen a mitigar las

penurias del momento, en gran parte porque el Estado no dispone de los recursos

necesarios para asistir a todo el que necesita.


Recientemente

vimos el caso de familias afectadas por el paso de la tormenta Isaías que

fueron sorprendidas por Laura virtualmente a la intemperie en Hato Mayor,

porque no habían contado aún con los medios para reacomodarse en un ambiente

digno y seguro.


La lucha

efectiva contra la corrupción administrativa y la aplicación de un uso

eficiente y racional de los recursos públicos puede ser un factor determinante

para que la deuda social puede comenzar a ser combatida, aunque claro está, de

forma gradual porque las penurias acumuladas son inmensas.