Santo Domingo.– Con el reclamo de Alfredo Pacheco al presidente Abinader, queda demostrado una vez más que el clientelismo y la mentalidad del «dame lo mío» permanecen intactos en la política dominicana; en cada una de las instituciones, aparentemente, es importante tener a los «compañeros» del partido para mantener contenta a la base, sin importar si estos hacen o no su trabajo.
La «mentalidad del menudeo» enraizada nos atrasa y nos debilita como nación; mientras aquellos que están llamados a dirigir el destino del país sigan pensando así, nos quedaremos donde estamos.
Las entidades públicas no se deben ver como monedas de intercambio (un voto por un puesto); la eficiencia y los resultados deben ser lo más importante, aunque esto tenga un costo político, pues, al final, la prioridad debe ser el beneficio de la ciudadanía.
Claro que hay algunos que hacen la diferencia y no ven al Estado como un botín, pero precisamente no son los más populares debido a que toman decisiones sin someterse al «chantaje» de las bases o de los dirigentes que dicen tener el control de las mismas.