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El convite para ponernos la vacuna

Algunos calculan que se requerirán nueve meses, de marzo a noviembre, para vacunar nuestros 7,500,000. Esos son 270 días, incluyendo sábados y domingos, lo que arroja la necesidad de vacunar a 52,000 personas diarias. ¿Es eso posible?

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Es evidente que hay atrasos en la entrega de vacunas entre los países ricos algo que, según los expertos, durará varios meses. Los dominicanos hemos contratado 20 millones de vacunas y como se requerirán dos dosis por persona estamos hablando de que contaremos con vacunas para 10 millones. Excluyendo a menores de 16 años, los ya inmunes por haber contraído la covid-19, a los que absurdamente no van a querer vacunarse, quedarán unos 7 millones de dominicanos que requerirán ser vacunados a lo que habría que agregar el medio millón de haitianos.

Es decir que sobrarán vacunas, por lo que no podremos comprar la de Johnson & Johnson que tiene la ventaja de una sola inoculación y no requerirá refrigeración, ni la Sputnik que ya están adquiriendo México, Argentina, Bolivia, Paraguay y Venezuela y una china, Sinovac, que ya han comprado Brasil y Chile y que de seguro Pekín convertirá en parte de su nueva “diplomacia de la vacuna”.

La Oxford-Astra Zeneca es la más barata, menos de 5 dólares, seguida por la Johnson & Johnson que costará 10 dólares, la Pfizer 12 dólares y la Moderna 32 dólares. La nación latinoamericana con la más alta proporción actual de su población inyectada es Costa Rica, con la Pfizer, pero eso allí apenas representa un 1% de la población que ha recibido la vacuna. Tan solo en siete países de la región se ha iniciado el proceso: Argentina, Brasil. Chile, Costa Rica, Ecuador, México y Panamá. Según el cronograma de Covax los dominicanos en la primera entrega recibirán 542,000 vacunas.

Algunos calculan que se requerirán nueve meses, de marzo a noviembre, para vacunar nuestros 7,500,000. Esos son 270 días, incluyendo sábados y domingos, lo que arroja la necesidad de vacunar a 52,000 personas diarias. ¿Es eso posible? No lo creemos. Una muy reconocida revista inglesa ha calculado que en un país como el nuestro la vacunación de los grupos prioritarios terminará en el próximo enero y la totalidad de la población en enero 2023.

Nos alegra haber sido los primeros en haber sugerido públicamente que nos inyectemos en los mismos lugares en que votamos, política que ha adoptado el gobierno, pero se mantiene el problema de los que no votan, es decir los militares, policías y los que tienen entre 16 y 18 años. ¿Dónde serán vacunados? ¿En los cuarteles y universidades?

Existe la necesidad de inocular a los indocumentados, es decir haitianos y venezolanos. Ya México negoció con Estados Unidos la obligación norteamericana de vacunar a sus ciudadanos indocumentados y ubicados en ese país y a no apresarlos mientras se estén inoculando. Sería un absurdo que no vacunáramos a los haitianos ya que serían propagadores de la pandemia. Un lugar como Bávaro, donde abundan los haitianos, está localizado precisamente en la zona de mayor turismo en el país y el no vacunar allí desestimularía al turismo. Tal vez los hoteles de la región podrían ayudar, así como los productores de guineos de la Línea Noroeste.

El país entero tiene que participar en un “convite” para vacunar, nuestra vieja tradición campesina de dejar toda labor rutinaria para ayudar a un campesino a techar su bohío. Se requerirán recursos humanos para labores administrativas y técnicas para vacunar. Para lo primero puede incluirse a militares, policías y voluntarios, pero para la segunda se necesita personal que sepa vacunar y reconozca y atienda posibles reacciones adversas.

Ya se va a cumplir un año durante el cual nuestros médicos y enfermeras han trabajado sin descanso tratando a los enfermos de la covid 19. Se requerirá que la gran mayoría de ellos continúe en esa titánica labor. Entonces, ¿dónde conseguir a los que sepan inyectar? Estudiantes de medicina, médicos jubilados son una posible fuente.

Todo lo anterior son noticias malas. Veamos un par de buenas: Israel es el país que ha vacunado una mayor proporción de su población, un 52%, y los resultados posteriores han sido, comparando los vacunados con la Pfizer con los no vacunados, que esta tiene una eficacia de un 92%. También se ha sabido que la Oxford-Astra Zeneca impide que los vacunados infecten a terceros, además de quedar inmunes ellos mismos.

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