El entramado de corrupción que supuestamente crearon el mayor general Adán Cáceres Silvestre y la pastora Rossy Guzmán Sánchez incluía ilícitos como el lavado de activos, la falsificación de sellos oficiales, la distracción de fondos públicos y nombramiento de testaferros como "botellas" en organizaciones gubernamentales para estafar al Estado.