Cada vez se venden más cajas de cambio automáticas y eso es una buena noticia porque significa dos cosas: que éstas son cada vez mejores y que conducimos coches cada vez más cómodos y seguros

0SANTO DOMINGO.-  Hablamos sobre los cuidados  que requieren los vehículos de transmisión automática.

La transmisión automática es muy frecuente en los autos de hoy en día, la apuesta de todos los fabricantes esta en esta transmisión, porque permite un mayor desempeño del motor. El auto con cambio automático permite que la conducción sea mucho más cómoda y mucho más en los viajes largos.

 Debemos tener en cuenta que este tipo de transmisión también requiere de un cuidado diferente al de una caja mecánica. Estos consejos aplican para cajas de cambio automáticas de convertidor de par. Aunque también son aplicables a las de cambio pilotadas, a cajas de cambio de variador continuo o a las cajas de cambio de doble embrague, de difusión ya global y masiva en estos momentos.

Cada vez se venden más cajas de cambio automáticas y eso es una buena noticia porque significa dos cosas: que éstas son cada vez mejores y que conducimos coches cada vez más cómodos y seguros. Hay varios estudios que afirman que los niveles de estrés son claramente menores en los conductores con coches automáticos que en los manuales. Para que le saques todo el partido y evitar averías caras te damos estos consejos para cuidar un cambio automático.

Hay muchos mitos sobre las cajas automáticas: que si consumen más, que si tienen más averías… y también malos hábitos adquiridos de los que sí han tenido coches automáticos anteriormente, pues las cajas actuales funcionan de manera diferente.

Por ejemplo, una mala costumbre que tienen los conductores que han usado cajas automáticas tradicionalmente es mantener el coche parado en un semáforo en una cuesta sin pisar el freno. En los cambios antiguos (que eran de convertidor de par), con el selector en la D (drive, marcha adelante) el coche empuja un poco y en una rampa se mantenía parado. Es lo mismo que hacemos con un coche manual dosificando el acelerador y el embrague para que no se nos caiga hacia atrás el coche al arrancar en una cuesta. En los automáticos antiguos no era demasiado malo, sólo recalentábamos un poco el convertidor de par (si no era demasiado tiempo… si estamos así media hora lo fundimos) y gastábamos más gasolina, pero en los cambios automáticos actuales, esta mala costumbre provoca averías fatales.

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