SANTO DOMINGO.- La sexóloga Virginia Pérez le habla sobre las parafilias y la influencia que podrían tener este tipo de preferencias en las relaciones en Entre Dos.

Existen muchas parafilias. La parafilia puede centrarse en numerosos objetos, situaciones, animales o personas (como los niños o en los adultos que no consienten). La excitación sexual de la persona depende de la utilización o presencia del foco en el que se centra. Una vez establecidos estos patrones de excitación sexual, por lo general en los últimos años de la infancia o al inicio de la pubertad, suelen perdurar durante toda la vida.

En las relaciones y fantasías sexuales de adultos sanos es frecuente que exista cierto grado de variedad. Algunas conductas sexuales de naturaleza poco frecuente, pero que no implican riesgo lesivo, pueden formar parte de una relación de afecto y amor, si ambas personas consienten en su práctica. Sin embargo, cuando las conductas sexuales causan angustia o daño o alteran la capacidad de una persona para funcionar en sus actividades diarias, se consideran un trastorno parafílico. El malestar puede ser el resultado de las reacciones de la gente ante su comportamiento o del sentimiento de culpa por el hecho de hacer algo que resulta socialmente inaceptable.

Los trastornos parafílicos pueden perjudicar gravemente la capacidad de mantener una relación sexual recíprocamente afectuosa. Las parejas de las personas con un trastorno parafílico pueden sentirse como un objeto o como si no tuvieran importancia o no fueran necesarias en la relación sexual.

“Hay una demanda de uno de los miembros de la pareja por que sale de la normativa de lo que es una respuesta sexual normativa. Donde exista el respeto y límites. Hay consecuencias significativas dentro de las parafilias eso se va desarrollando dentro de la adolescencia a partir de los 15 años apropiadamente”, dijo Pérez.

Añadió como se puede incentivar si es una parafilia o no, si esto tiene una excitación, si es la única manera de llegar a la misma, mínimo en seis meses. Se puede ver una connotación sexual. Las personas que pueden padecer esto hay si se podría buscar ayuda.

Parafilias más comunes

Hay infinidad de parafilias, prácticamente una para cada situación u objeto imaginable. A continuación se describen aquellas que son las más comunes.


1. Exhibicionismo

Se trata de sentir placer al exponer los genitales a desconocidos de forma imprevista. El mostrar las partes íntimas sin avisar genera una situación de gratificación sexual al exhibicionista.


Esta práctica, la cual implica delito, es más común en hombres que en mujeres, y se la ha relacionado con el hecho de haberse criado en un entorno estricto y poseer una personalidad poco asertiva y tímida, con escasas habilidades sociales.


2. Fetichismo

El fetichismo se define como el conjunto de conductas, fantasías y necesidades sexuales en las que se requiere el uso de un objeto inanimado para sentir placer. Algunos de los objetos más comunes entre los fetichistas son los zapatos, la lencería, el cuero y la goma.


Todo lo que se haga con el objeto y genere placer sexual se considera fetichismo, como por ejemplo el robarlo, masturbarse con él o simplemente viéndolo. Esta parafilia ha llegado a ser tan común que existen webs especializadas en donde adquirir objetos para satisfacer el fetiche.


3. Frotismo o froteurismo

Implica sentir placer sexual al rozar los genitales en alguna persona desconocida y que ella no lo haya consentido.


Es más común en hombres que en mujeres y es una conducta que implica acoso sexual. Los frotistas pueden aprovechar situaciones en las que hay una gran multitud de gente, como en el transporte público o en calles muy transitadas, y frotarse en sus víctimas.


4. Pedofilia

Se define como el fuerte deseo de mantener relaciones sexuales con un menor, especialmente que tenga menos 14 años. Los que llevan a cabo esta conducta delictiva se benefician de la desigualdad de poder que hay entre el niño y el adulto.


El perfil del abusador sexual de niños ha sido relacionado con una infancia difícil, en la que se fue víctima de este tipo de violencia, especialmente de un hombre de la familia, no obstante, es importante tener en cuenta que no todas las personas abusadas en su niñez acabarán siendo pedófilos al llegar a la vida adulta.


5. Masoquismo sexual

Las personas masoquistas sexuales sienten placer en situaciones en las que se las humilla tanto física como psicológicamente, se les pega, tortura y ata. Es más común en mujeres.


6. Sadismo sexual

Si el masoquismo es la cara, el sadismo es la cruz de la misma moneda. Esta parafilia implica sentir gratificación sexual ante el hecho de humillar, ejercer dominación y torturar a otra persona de forma no simulada.