La hemofilia es un trastorno hemorrágico hereditario en el cual la sangre no se coagula de manera adecuada.

SANTO DOMINGO.- A propósito de que mañana es el Día Internacional de lahemofilia, hoy conversamos sobre este trastorno y lo que implica para la salud del que lo padece.

La hemofilia es un trastorno hemorrágico hereditario en el cual la sangre no se coagula de manera adecuada. Esto puede causar hemorragias tanto espontáneas como después de una operación o de tener una lesión. La sangre contiene muchas proteínas, llamadas factores de la coagulación, que ayudan a detener la hemorragia.

En el momento en el que alguna parte del cuerpo sangra, se producen determinadas reacciones que ayudan a la formación de coágulos y que, de esta manera, pueda cesar el sangrado.

En este proceso participan proteínas que se denominan factores de coagulación, elementos que se presentan con una cantidad deficiente en el organismo de las personas con hemofilia.

En términos generales, la hemofilia es hereditaria, es decir, que esta afección puede transmitirse de padres a hijos a través de los genes.

En pocas ocasiones, la hemofilia se presenta como trastorno adquirido y esto sucede cuando el cuerpo genera anticuerpos que atacan los factores de coagulación de la sangre e impiden que realicen su función.

Síntomas

El síntoma principal de la hemofilia es el sangrado incesante durante un plazo amplio de tiempo, pero en los casos más leves no se advierten signos de padecer la enfermedad hasta que el paciente se somete a una cirugía o sufre un traumatismo.

En los casos más graves se puede presentar sangrado sin ninguna causa aparente y, también, hemorragias internas, especialmente en las rodillas, los tobillos y los codos. En algunas ocasiones, este sangrado puede lesionar órganos o tejidos internos.

Cinco recomendaciones que las personas con hemofilia deben tener en cuenta para mantenerse sanas:

  1. Someterse a un chequeo médico anual.
  2. Vacunarse contra la Hepatitis A y B. Ambas infecciones pueden tener complicaciones en pacientes con hemofilia.
  3. Tratar pronto los sangrados: reconocer las señales iniciales de un sangrado e identificar cuáles de estos podrían ser graves.
  4. Hacer ejercicio para fortalecer los huesos y músculos. Los músculos fuertes protegen las articulaciones.
  5. Someterse a exámenes de control con regularidad: es importante que las personas con hemofilia se sometan periódicamente a análisis de detección de infecciones que se transmiten por medio de la sangre