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El día después para los damnificados del deslizamiento en La Paz

El día después para los damnificados del deslizamiento en La Paz
El día después para los damnificados del deslizamiento en La Paz

LA PAZ.- Los damnificados por el deslizamiento de terrenos en La Paz aún intentaban este miércoles asimilar lo ocurrido en la víspera, al verse muchos sin más pertenencias que la ropa que llevan puesta y con algunos atisbos de esperanza por la solidaridad que despertó la tragedia en esta ciudad boliviana.

Centenares de policías, bomberos y funcionarios de la Alcaldía de La Paz están desplegados en las zonas de San Jorge Kantutani e Inmaculada Concepción para apoyar a las familias evacuadas por el derrumbe de decenas de casas y el riesgo de nuevos desplomes.

Alrededor del área afectada se establecieron anillos de control por los que solamente pueden pasar los damnificados o los funcionarios que les brindan ayuda, para evitar el ingreso de gente ajena a la tragedia, según constató Efe.

Uniformados y funcionarios trabajan incesantemente para ayudar a la gente a rescatar algunos bienes entre los escombros o sacarlos de las viviendas que aún están en pie.

El Viceministerio de Defensa Civil de Bolivia y el municipio montaron algunos campamentos en al menos dos puntos para acoger a quienes que se quedaron sin techo, uno de ellos en uno de los extremos del puente Libertad.

En ese campamento se encuentra Daniel Flores, quien vio esfumarse «de la noche a la mañana» los bienes que había conseguido con el esfuerzo de años de trabajo.

«He entrado a buscar mis cosas pero no hallo nada, ni un pedazo de la casa donde alguna vez viví. A veces uno se siente culpable porque traje a mi familia aquí, pero quién iba a pensar que esto iba a acabar así», lamentó Flores en declaraciones a Efe.

La casa en la que vivía junto a su madre, esposa y dos hijos pequeños no era suya, sino que la habitaban bajo la figura del «anticrético», un acuerdo de préstamo de una suma alta con un inmueble como garantía que está reconocido en las leyes bolivianas.

Flores entregó 2.500 dólares de «anticrético» al dueño de casa, quien le ha prometido que le devolverá el dinero, porque lo único que les ha quedado es la ropa que llevan puesta.

«Qué puedo hacer en este caso, nos quedamos prácticamente en la calle y (debemos) tratar de empezar de cero otra vez», lamentó.

En la misma situación se encuentra el profesor Jaime Mamani, que entregó 30.000 dólares de «anticrético» para habitar un apartamento en la zona afectada con su esposa e hija.

«Nosotros ayer (martes) en la mañana salimos sin novedad a trabajar. Mi hija llega a mediodía y nos dice las casas se están cayendo. No quise creerle y había sido cierto. La última casa que se ha caído ha sido la nuestra», relató a Efe.

Muchos de los afectados deslindan responsabilidades y aseguran que la alcaldía no les evacuó a tiempo.

Sin embargo, las autoridades municipales y el ministro de Defensa de Bolivia, Javier Zavaleta, han asegurado que las viviendas desplomadas se construyeron sin autorización en un lugar que en las décadas de 1970 y 1980 fue un basurero.

Las construcciones sin autorización son comunes en La Paz, como lo han sido los deslizamientos en los últimos años, en parte por los asentamientos en zonas inestables que se debilitan aún más cuando es época de lluvias.

Y es que La Paz, con casi un millón de habitantes, está asentada en un conjunto de barrancos inestables del altiplano andino, con barrios situados entre los 3.300 y los 4.000 metros sobre el nivel del mar.

Los habitantes de esta ciudad, sede del Gobierno y el Parlamento bolivianos, han sabido levantarse siempre que ha habido una tragedia, ante la que siempre son solidarios.

En las últimas horas han surgido innumerables iniciativas estatales y particulares para colectar frazadas, alimentos, colchones y otros enseres que sirvan a los damnificados.

Incluso varias veterinarias y entidades protectoras de animales se han puesto manos a la obra para rescatar u ofrecer techo a las mascotas que perdieron su hogar o quedaron extraviadas tras el deslizamiento. 

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