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El dolor por una ruptura sí se puede superar‏

El dolor por una ruptura sí se puede superar‏
El dolor por una ruptura sí se puede superar‏

Existen momentos donde estamos seguros que el mundo se nos va a caer encima, donde pensamos que no podremos superar el dolor o simplemente que ya no tendremos la fuerza para empezar de nuevo. Sin embargo, luego de que pasa ese momento tormentoso, nos percatamos de que sólo fue una etapa de nuestras vidas y que somos capaces de sobreponernos.
Hace tiempo, conversaba con una amiga sobre uno de sus momentos más difíciles, la ruptura de su matrimonio. Me decía con todo su dolor, toda su incertidumbre, todo su pesar y sus pocos deseos de luchar, que de esta situación no se podría reponer jamás, que estaba destinada a la amargura y que no volvería a tener una relación más en su vida.

La escuchaba pacientemente y a la vez aportaba a su miseria, le añadía los momentos difíciles que aún le aguardaban, le recordaba lo sola que estaba y las noches de llanto que venían de camino. Le recordaba sobre mis fracasos amorosos y las heridas que me habían marcado, la sensación de impotencia sobre las situaciones que no pude resolver, la tragedia de ser vulnerable y empezar de nuevo sola.

Contrario a lo que se hubiera esperado, no brindé ningún apoyo, no fui empática, no hice nada que aliviara su dolor, excepto fomentar su angustia. Aun cuando pareciera que la crueldad se haya apoderado de mí, iba intencionada a permitirle ser tan frágil y débil como el momento requería. No tenía que ser fuerte para ella ni para nadie.

Estamos tan acostumbrados a huirle a las situaciones difíciles que nos armamos de una fuerza inhumana y nos entregamos a lo anormal. Cuando hay dolor, la reacción más natural es la tristeza y el llanto; cuando las puertas se nos cierran, lo más normal es la frustración; cuando hay injusticia, lo más humano es el coraje. No obstante, optamos por combatir esas emociones y pretender que todo está bien, que somos ridículamente fuertes y que no nos afectan las desavenencias.

 

Si bien es cierto que esos momentos no durarán para siempre, también es cierto que, como lo hemos hecho en ocasiones similares, a estas situaciones también vamos a sobrevivir. Hay que permitirse ser vulnerable y experimentar los momentos difíciles, reconociendo que tenemos el potencial para sobreponernos y contamos con las herramientas para subsistir.

Luego de un tiempo, vi surgir en mi amiga una mujer más fuerte, segura de sí misma y dispuesta a conquistar el mundo nuevamente. Ahora cuando escuchamos historias similares a las nuestras nos miramos y sonreímos. Reconocemos que a todo se sobrevive, si nos permitimos sufrir y luego que tocamos fondo y no podemos estar más abajo, nos sacudimos el polvo y empezamos de nuevo.

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