SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Como una vergüenza para las autoridades dominicanas podría calificarse el desenlace en los tribunales del caso de La Mulata III, en Puerto Plata. A casi dos años del allanamiento en que murió un ciudadano alemán, y otros, incluyendo un empleado de nacionalidad haitiana, resultaron heridos, además de cuantiosos bienes que aún se encuentran desaparecidos, no existe una sola condena. Es como si el hecho nunca hubiera ocurrido.

La vergüenza judicial se extiende a tarjetas de crédito confiscadas y utilizadas después del allanamiento, al igual que vehículos.

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Algunos de los residentes de la Mulata III ya han tenido que abandonar el país agobiados por la falta de recursos económicos, otros, tal y como escucharon están contemplando la posibilidad de seguirles los pasos, de no ver ningún resultado positivo en el caso.

Entre tanto ninguna autoridad da la cara por el fracaso en los tribunales y por la sustracción, según el inventario de los alemanes, de millones de pesos en prendas, artículos y dinero en efectivo