El país arrastra un déficit de unidades de pintas de sangre que cada año supera las doscientas mil.


La falta de donantes es el principal escollo al que se enfrenta el sistema y la persona necesitada del vitalísimo tejido, que a simple vista todos vemos como un líquido.


Los que cada día viven esa travesía saben muy bien a qué nos referimos, conseguir una pinta casi siempre representa una odisea.


Muchos mantienen la esperanza de que los dominicanos puedan hacer conciencia y donar sangre de manera voluntaria y regular, y no solo ante emergencias de familiares o amigos.


Al parecer la sociedad comienza a enviar señales positivas, dado que el Hemocentro Nacional hace tres meses tenía solo 150 donantes y ya cuenta con más de cuatro mil.