Mientras el país arrastra un déficit de miles de aulas, con lo que ello acarrea para la matrícula de los estudiantes en todos los niveles, cientos de planteles permanecen inconclusos.

Por todo el territorio nacional se observan escuelas que llevan años de iniciadas y que a primera vista se ven como si hubiesen sido dejadas en el abandono de manera definitiva, como si se tratara de una inversión perdida.

En otras, en una menor proporción, después de años de detenida las construcciones, los obreros han regresado.