Cruel, despiadado, maquiavélico y perverso, son algunos de los calificativos que se aplican al verdugo de Emely Peguero, que con sólo 16 años fue víctima de una traición que le arrebató el último respiro y la posibilidad de traer al mundo a la criatura de 22 semanas de gestación que llevaba en su vientre.

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Cruel, despiadado, maquiavélico y perverso, son algunos de los calificativos que se aplican al verdugo de Emely Peguero, que con sólo 16 años fue víctima de una traición que le arrebató el último respiro y la posibilidad de traer al mundo a la criatura de 22 semanas de gestación que llevaba en su vientre.

Su horrenda muerte ha sacudido la sensibilidad del país, ha enfurecido a su pueblo, San Francisco de Macorís, que reclama justicia sin paños tibios. Y qué decir de la familia, sus padres han quedado muertos en vida. Con el hallazgo de su cadáver terminó la incertidumbre sobre su paradero que por más de una semana fue un enigma. Ahora inician una batalla judicial en la que tendrán que verse cara a cara con el autor de este crimen sin piedad y su complice, en un intento por encubrir esta barbarie.

Convertirse en una profesional de la sicología o del derecho fue un sueño que Emely no podrá realizar por su partida a destiempo.

La necropsia realizada a su cuerpo revela las torturas a las que fue sometida en sus últimos minutos de vida, mientras su verdugo quien en principio lo negaba todo, según los investigadores, confesó su autoría en esta historia de espanto que mantiene indignado a todo un pueblo.

Este lunes la Procuraduría General dijo haber apresado a una tercera persona que habría participado en el proceso de ocultamiento del cadáver de la adolescente. Se trata de un hombre identificado como Bolívar Ureña, quien es señalado como la persona que habría participado en el traslado del cuerpo junto a Marlin Martínez.

De su lado, el padre biológico de Marlon es el general de la Fuerza Aérea Víctor Reinoso Hidalgo, quien dijo a El Informe que nunca ha tenido vínculos con el imputado, quien ni siquiera lleva su apellido.

Mientras la sociedad aún no se reponía de la desaparición y posterior asesinato de Emely, se vio nuevamente estremecida con la violenta partida de dos jovencitas de 17 años.  Ambos casos descubiertos con un día de diferencia y a poco más de 139 kilómetros de distancia.

Se trata de Rosalinda Yan Pérez, de Boca de Nigua, en San Cristóbal y Dioskairy Gómez de La Vega.  El sangriento desenlace de estas dos jóvenes mujeres nos confirma que la violencia machista nos desborda.

Un año como medida de coerción se le impuso al padrastro de Dioskairy.

Entre las evidencias que las autoridades dicen tener en contra del padrastro de Dioskairy  figuran videos captados por cámaras de seguridad en los que se ve junto a la joven subiendo a un vehículo blanco.

Entretanto, por el caso de Rosalinda, fue detenido Francisco Javier Peña, de 38 años quien alegadamente ayudó al asesino a atarla y amordazarla