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El Nacionalismo Catalán

El Nacionalismo Catalán
El Nacionalismo Catalán

REDACCIÓN.- Cataluña es una Comunidad Autónoma de España que  cuenta con autogobierno (Ejecutivo, Parlamento, Policía, Sanidad, Educación) desde la aprobación de la Constitución en 1978. Sus miembros gozan de amplias libertades tales como la práctica de sus costumbres, el uso de la lengua catalana, su bandera e himno. A pesar de estas prerrogativas, ¿Por qué una gran parte de su población quiere independizarse de España?

Si bien un análisis económico es útil, no es el factor primordial, ya que el sentimiento nacionalista se puede atizar en momentos de bonanza o de crisis. Los que defienden la declaración de la independencia, tras el referéndum en el cual ganó el SÍ, considerado por el Gobierno Español como ilegal, argumentan que tributan más de lo que reciben de Madrid en términos de inversión pública. Según el Gobierno de Cataluña, aportan 16.000 millones de euros.

En la actualidad, Cataluña es una de las regiones más prósperas de España, el año pasado registro un PIB récord de 223.629 millones de euros.  Sin embargo, también en los momentos de crisis económica, se ha azuzado el sentimiento nacionalista. Un ejemplo de ello fue en 2012, cuando el entonces presidente de la Generalidad de Cataluña, Artur Mas,  solicitó un rescate financiero al Gobierno.

De igual manera, es difícil analizar la situación catalana sin tomar en cuenta la tendencia a la integración y globalización en las últimas décadas. Ante estos fenómenos, los grupos nacionalistas sienten amenazada su identidad, y empiezan a promover los elementos que los distinguen del otro; símbolos como la bandera, el escudo, el himno, y aspectos culturales como la lengua recobran importancia.

En el caso de catalán, pervive en el ideario popular la imagen del hombre trabajador, laborioso, emprendedor y productivo. Una construcción que empezó a formase desde  finales del siglo XIX, cuando Valentí Amirall, ideador del Catalanismo Político, afirmaba en su obra Lo Catalanisme, que dicha comunidad era positivista, analítica, igualitaria y democrática a diferencia de la castellana que era idealista, abstracta, generalizadora y dominadora.

De igual manera, los movimientos nacionalistas promueven una historia sobre sus orígenes orientada a demostrar que el territorio que habitan o reclaman les pertenece. Ese pasado común, colmado de sucesos gloriosos, grandes sacrificios, héroes, mitos y tradiciones que solo recoge los hechos que  magnifican a la nación se transmite de generación a generación.

En ese tenor, los historiadores nacionalistas argumentan que desde el siglo XI-XII hasta principios del siglo XVIII, Cataluña fue un Estado; y que en 1714 perdieron su independencia, cuando Felipe V sube al trono, y le quita los fueros a la región por haber apoyado a su contrario, durante la Guerra de Sucesión (1701-1713).

Bajo esa premisa, sus reivindicaciones de autonomía han oscilado entre el reclamo de mayores cuotas de autogobierno, el reconocimiento como nación y la secesión del territorio.

En la actual coyuntura, el nacionalismo catalán se manifiesta de forma irracional, con un grito aguerrido por la independencia. A pesar de que la historia ha demostrado que los nacionalismos aumentan los riesgos de provocar crisis económicas, catástrofes y enfrentamientos, pueden ser detonados con facilidad por grupos que manejan el poder, con el agravante de que una vez se desatan estas pasiones son difíciles de contener.

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