Por: Aris Beltré
La Altagracia.- En el corazón de Higüey existe un lugar conocido por muchos, pero pocos conocen la historia detrás de su nombre. Esta es la historia de Friusa, una comunidad que pasó de ser un pequeño asentamiento a convertirse en una de las zonas más dinámicas y pobladas de la región este de la República Dominicana. Pero, ¿cómo nació este lugar tan singular?
“Bueno, yo soy de Boca Chica, nací y crecí allá, y me mudé a Friusa en 1994. Llegué el 28 de abril de ese año, y al llegar, lo que encontré fue una sola casa, realmente. Era una casa de un haitiano que se llamaba el Italiano”, narra Luis Manuel Marcos.
“Recuerdo cuando me ofrecieron un solar grande por solo 10,000 pesos, pero no me interesaba. Sin embargo, vi cómo los haitianos se empezaron a establecer y, a medida que pasaba el tiempo, la zona empezó a llenarse de ellos. Era impresionante ver cómo una zona tan pequeña se convirtió en lo que hoy es”, agrega.
Así comenzó Friusa, un lugar que en sus primeros días no era más que un pequeño establecimiento comercial, donde se vendían utensilios para los hoteles de la región. Este lugar era operado por un español y un alemán. Pero, lo que muchos no sabían es que, en el corazón de Friusa, fue un haitiano conocido como «el Italiano» quien dio el primer paso. Él fue el primero en establecerse allí, marcando el comienzo de lo que sería un proceso de transformación radical.
Wilkin Barriaga Cedano cuenta su historia: “Bueno, después de la llegada de los haitianos, y con la oferta de terrenos baratos, muchos dominicanos se mudaron a la zona. Pero poco a poco, los haitianos empezaron a tomar el control, se fueron estableciendo uno tras otro. Fue como una cadena. Uno seguía al otro, y los dominicanos nos fuimos viendo desplazados.”