Las recientes supervisiones del Servicio Nacional de Salud, encabezadas por el doctor Julio Landrón, evidencian que la salud pública no se resuelve solo con remozamientos y equipos nuevos.
La verdadera transformación está en garantizar atención oportuna, insumos disponibles y trato humanizado.
Un buen servicio hospitalario no es un lujo, es un derecho. Cuando falla, quienes más sufren son los sectores vulnerables.
La gestión debe traducirse en resultados concretos y sostenibles, donde el paciente sea siempre la prioridad, no parte de un show.