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El papa Francisco lleva el mensaje social al centro de la Iglesia

El papa Francisco lleva el mensaje social al centro de la Iglesia
El papa Francisco lleva el mensaje social al centro de la Iglesia

CIUDAD DEL VATICANO.– El pontificado del papa Francisco ha tenido como gran logro hacer más visible el mensaje social de la Iglesia: la acogida de inmigrantes, la misericordia con los necesitados y la denuncia de una economía que mata, mientras que la pederastia es su problema pendiente.

La verdadera revolución de Francisco no ha sido en el interior de la Iglesia, cuya doctrina no ha cambiado un ápice, sino en su mensaje hacia el exterior.

A pocos meses de su elección, cuando una parte del mundo comenzaba a conocerle, Francisco anunció cuál sería su primer viaje y no fue a ningún centro de la cristiandad sino a Lampedusa, centro de la tragedia de la inmigración y entonces símbolo de la acogida.

Desde aquel 8 de julio de 2013 cuando estrechó las manos en el muelle de Lampedusa a los jóvenes inmigrantes africanos, son muchas las veces que Francisco ha dedicado sus llamamientos a los países, la mayoría de ellos católicos, para que no alimentasen el miedo de sus ciudadanos y acogiesen a los que escapaban del hambre y las guerras.

Prueba de ello fue uno de sus últimos viajes a Birmania (Myanmar) y Bangladesh donde se ocupó del drama de la minoría musulmana de los rohinyás, y que la comunidad internacional parece haber olvidado.

El sociólogo y fundador del Centro de Estudios sobre las nuevas religiones, Massimo Introvigne, explicaba en una reciente entrevista en la pagina “Leformiche” que sobre “los grandes argumentos morales como el aborto, la eutanasia, o el matrimonio, la Iglesia no cambiará nunca porque son considerados principios innegociables y Jorge Bergoglio, aunque se dice poco, mantiene una neta continuidad con sus antecesores”.

Pero que lo que es diferente en Bergoglio es que se ha desinteresado de algunos debates para concentrarse en otros mensaje pastorales, aseguraba Introvigle.

Con su Jubileo de la misericordia, sus visitas a las cárceles en Italia y en su viajes internacionales, a los centros de discapacitados y de acogida de pobres, y con su atención a los sin hogar de los alrededores de San Pedro, ha lanzado otro mensaje que la Iglesia había dejado de lado.

Ya en su primer discurso, el 16 de marzo de 2013, para saludar a los periodistas, Francisco enunció lo que sería el tema de su pontificado: “¡Como me gustaría una iglesia pobre, para los pobres!”.

Francisco también golpea cada año las conciencias con su mensaje de Navidad en el que enumera los conflictos y los males en el mundo y siempre evoca un llamamiento a la comunidad internacional y al diálogo entre las religiones.

Ha incluido a la Iglesia en la lucha con la protección del medio ambiente con su encíclica “Laudato si”, que se ha convertido en un verdadero manifiesto ecologista y social en todo el mundo.

En otro de los textos de su pontificado, la exhortación apostólica “Evangelii Gaudium” (La alegría del Evangelio), Francisco también introdujo en este pontificado su denuncia ante la actual sistema económico: “una economía que mata”.

“Las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz” y “este desequilibrio social proviene de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera”, denunciaba en su documento y ha continuado haciéndolo en sus reuniones con los movimientos sociales y otras instituciones.

Francisco ha sido el pontífice que prometió “tolerancia cero” con los casos de abusos a menores por parte del clero, pero sigue siendo un problema en este pontificado.

Ha intentado acelerar los procesos contra los curas acusados por estos delitos, pero ha admitido que aún van despacio y que queda mucho por hacer.

Creo también la Comisión Pontificia para la Protección de Menores (CPPM) y últimamente ha renovado a sus miembros, después de que las dos víctimas de abusos por parte de religiosos que formaban parte al inicio la abandonasen al considerar que se estaba haciendo demasiado poco.

Francisco tiene ahora entre manos el caso del obispo de Osorno (Chile), Juan Barros, a quien no quiere relevar a pesar de que algunos le acusan de encubrir al sacerdote Fernando Karadima, condenado por abusos sexuales a menores.

Pero mientras, durante todo este pontificado, y sin darle publicidad hasta hace unos días, Jorge Bergoglio se reunía cada viernes con las víctimas de los curas. Otro nuevo gesto de Francisco.

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