Ciudad del Vaticano.- El papa León XIV afirmó este martes que la Iglesia católica «rechaza toda forma de discriminación o acoso» por motivos de raza, color, condición de vida o religión, así como cualquier manifestación de antisemitismo, durante un acto con representantes de diversas religiones con motivo del 60 aniversario de la declaración Nostra Aetate.

En el acto, celebrado ante miles de personas en el aula Pablo VI, el pontífice subrayó que, seis décadas después, el mensaje de Nostra Aetate —el documento del Concilio Vaticano II que impulsó el diálogo y respeto entre confesiones— “sigue siendo muy relevante” y recordó que este “adopta una postura firme contra todas las formas de antisemitismo”.


    El valor del diálogo interreligioso

    “Sesenta años después, el mensaje sigue siendo tan urgente como siempre”, recalcó el papa durante el encuentro, calificando la publicación del documento como “una semilla de esperanza para el diálogo interreligioso”.

    “El diálogo no es una táctica ni una herramienta, sino una forma de vida”, afirmó el pontífice, quien advirtió que “hoy nos encontramos en un mundo donde esa visión se ve oscurecida”, con muros que se levantan entre naciones, religiones e incluso vecinos.

    “El ruido de los conflictos, las heridas de la pobreza y el clamor de la tierra nos recuerdan lo frágil que sigue siendo nuestra familia humana”, agregó.

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    La herencia de Nostra Aetate

    León XIV recordó que el desarrollo de Nostra Aetate comenzó con la petición del papa Juan XXIII de un tratado que definiera la nueva relación de la Iglesia con el judaísmo, y subrayó que “el cuarto capítulo, dedicado al judaísmo, es el corazón y núcleo generativo de toda la declaración”.

    Citando el documento, el pontífice destacó que la Iglesia católica promueve la unidad y el amor entre hombres, mujeres y naciones, y que reconoce y respeta lo que es verdadero y santo en otras religiones.

    En concreto, señaló que “las religiones del mundo tratan de responder a la inquietud del corazón humano” a su manera, ofreciendo enseñanzas, ritos sagrados y caminos hacia la paz y el sentido de la vida.


    Dirigiéndose a los líderes y representantes religiosos reunidos en el Vaticano, León XIV recordó la colaboración interreligiosa mostrada durante la enfermedad y fallecimiento de su predecesor, el papa Francisco, y agradeció el vínculo “profundo y estable” que mantiene con otros líderes.

    Finalmente, subrayó la responsabilidad moral de los líderes de ayudar a sus pueblos “a liberarse de las cadenas del prejuicio, la ira y el odio; a superar el egoísmo y la codicia; y a despertar en todos el sentido de la humanidad y lo sagrado”.