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El papa y la homosexualidad

El papa y la homosexualidad
Mario Rivadulla

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El tema de la homosexualidad siempre resultará de abordaje problemático. Todavía a estas alturas la ciencia no ha podido establecer con exactitud las posibles diversas razones fisiológicas, culturales o de cualquier otra naturaleza que influyen en el hecho de que personas de un mismo sexo se puedan sentir atraídas.

Al margen de toda connotación discriminatoria, no cabe duda que esa relación crea una situación especial y de excepción que quebranta lo que es el orden natural, o sea la unión de hombre y mujer, que posibilita la continuidad de la especie humana y también rige para el reino animal en general.

Esto en modo alguno implica que las personas del mismo sexo que mantengan una relación de pareja deban ser considerados como entes anormales, objeto de burla, ni discriminación. La preferencia sexual es una condición que pertenece al ámbito exclusivo de la persona humana, forma parte de su intimidad excluyente de toda crítica social y, en modo alguno, debe influir en la consideración de sus valores como tal.

Pero es preciso dejar bien definida la frontera entre el respeto al derecho de cada ser humano a disfrutar su sexualidad como resulta de su preferencia y la promoción de la homosexualidad como tal, que ya ahora está siendo llevada al sistema escolar en algunos países.

El Papa Francisco, quien ha venido siendo promotor de una serie de cambios inesperados pero necesarios en el seno de la Iglesia, en buena medida revolucionarios en términos eclesiásticos, ha reaccionado frente a esta situación de manera categórica. Ya anteriormente, al ser preguntado por un periodista sobre el tema de la homosexualidad, había respondido con humildad pastoral “¿quién soy yo para juzgar?”, quizás recordando el pasaje bíblico en que Jesús reclama y avergüenza a quienes pretendían lapidar a María Magdalena, retándolos “el que esté libre de pecado que tire la primera piedra”. Más luego, ofreció la misma respuesta en otra ocasión, también a insistencia de un periodista.

Sin embargo, ante esta nueva situación ha dejado bien esclarecida la posición del Vaticano al lamentar y rechazar que se esté presentando el cambio de género como una opción a los niños en edad escolar. A esto, el ocupante de la Silla de San Pedro, lo califica de “colonización ideológica”.

De esta forma, deja bien establecida la diferencia entre lo que es la tolerancia y el respeto a la dignidad de quien, por las razones que sea, mantiene una relación de pareja con otra persona del mismo sexo y lo que es la promoción de esta inclinación como una opción natural.

En otro aspecto pero dentro del mismo marco, el respetado Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, de referencia mundial, acaba de fallar que el “matrimonio homosexual” no constituye un derecho humano. La decisión fue objeto de una prolongada y profunda reflexión basada en estudios médicos, biológicos, sociológico y psicológicos, al margen de toda connotación religiosa y fue tomada a unanimidad por los 47 magistrados que integran el mismo y que son de diferente nacionalidad. Un fallo que aquí casi no ha recibido divulgación mediática, pese a su indudable importancia.

El tema de las causas que determinan la homosexualidad nunca definitivamente esclarecidas ni de sus siempre conflictivas consecuencias, ha sido y seguramente seguirá siendo objeto de discusión permanente.

El respeto a la sexualidad de cada quien, entendemos resulta consustancial a la dignidad de todo ser humano. Pero en modo alguno creemos que resulta justificado, permisible ni saludable pretender promover la homosexualidad como una opción cual si fuera un producto de mercado y menos a nivel escolar, lo que solo puede contribuir a originar confusión y perturbar el normal desarrollo emocional y la definición sexual de los menores sin ningún agente de influencia.

Y bien ha hecho el Papa en dejar bien establecido su pensamiento en este sentido que representa el de la Iglesia y deslindar los campos entre lo que constituye el respeto a la dignidad humana del homosexual y la distorsionante promoción de la homosexualidad como opción natural.

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