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El pelo indio gana peso, pero pierde dinero en mercado internacional

El pelo indio gana peso, pero pierde dinero en mercado internacional
El pelo indio gana peso, pero pierde dinero en mercado internacional

NUEVA DELHI.- La industria india del cabello humano floreció durante mucho tiempo nutrida por el pelo de los sacrificios en los templos hinduistas, pero el encarecimiento de los mechones rapados a los fieles y la competencia internacional han hecho menguar sus ingresos pese al aumento del volumen exportado.

Doreen, una joven de Uganda residente en Nueva Delhi, pasea por un mercado del sur de la ciudad en busca de nuevas extensiones naturales con las que alargar su corta y rizada cabellera.

Las mujeres de origen africano se encuentran entre las principales clientas de cabello indio tanto dentro como fuera del país asiático, atraídas por su resistencia y suavidad.

“Dura mucho tiempo. Me lo quito, lo lavo y lo guardo sin problemas”, señala Doreen.

Las extensiones que compra le cuestan unas 1.800 rupias (28 dólares) por pieza y están hechas con el denominado pelo “remy”, cabello humano recogido en lugares de culto.

El abastecimiento del pelo “remy” va unido a tradiciones religiosas hinduistas, especialmente en el sur de la India.

Allí muchos templos han hecho de la venta del pelo afeitado como ofrenda a los dioses una máquina de hacer dinero que produce toneladas de materia prima para elaborar extensiones y pelucas.

Este cabello, de mayor longitud y menos maltratado a lo largo de la vida, es el de mejor calidad pero no el único que se vende.

Con desperdicios de peluquerías y salones de belleza, se elabora lo que se denomina pelo “no remy”.

La exportación se nutría tradicionalmente de ambos, pero el equilibrio ha variado en los últimos años por el incremento de los precios de venta por parte de los templos, indicó a Efe Sheeba Paul, directora de la empresa Exodus Exports.

Paul explicó que desde 2012 los templos hinduistas han venido aumentando “drásticamente” el precio del pelo de los devotos.

Por este incremento de precios, algunos exportadores han recurrido a mezclar más cantidad de cabello “no remy”, lo que ha reducido la calidad del material y su precio global de venta.

En este momento, el pelo “remy” supone alrededor de un 25 % del mercado de pelo, indicó a Efe George Cherian, director de la compañía Raj Hair International, una de las principales empresas del sector.

Cherian cree que el mercado también ha sufrido cierta “desaceleración” debido a la venta del material sin procesar, lo que reduce su valor.

Mientras que antiguamente el pelo “no remy” se trabajaba y era vendido como un producto de valor añadido, ahora se exporta directamente “crudo”, explica.

“Desde la Asociación de Cabello Humano hemos pedido al Gobierno que prohíba la exportación de pelo en bruto que está trayendo a nuestro país pérdidas a gran escala”, añade Cherian.

Según datos del Departamento de Comercio de la India, el negocio ha decrecido un 23 % entre 2014 y 2017.

El dinero de las exportaciones de pelo, tanto sin trabajar como previamente manipulado o ya convertido en pelucas, descendió de los 383 millones de dólares en su momento álgido en 2014 a tan solo 295 millones el pasado curso.

Sin embargo, en el mismo periodo se produjo un incremento de la cantidad total vendida, que pasó de 3.782 toneladas a 4.591 en el mismo periodo, un 21,4 % más.

Los empresarios acusan a China, que el pasado año adquirió de la India 170 millones de dólares en cabello, de comprar el producto de peor calidad y tratarlo artificialmente para revenderlo a precios más bajos.

“Los chinos compran pelo de segunda calidad de la India, se lo llevan a su país, le hacen lavados químicos y lo venden como de mejor calidad”, critica K. Sreeja, otra exportadora consultada por Efe.

Además, las trabas arancelarias tampoco han ayudado.

Según Paul, en Brasil, uno de los países que más pelo indio importaba, se implantó un impuesto aduanero que encarece en cientos de dólares el coste del kilo de cabello, lo que prácticamente ha hecho desaparecer la venta al país sudamericano.

Por contra, Paraguay, país del Mercosur al igual que Brasil, se ha convertido en el décimo receptor mundial de pelo indio con algo más de 3,3 millones de dólares gastados en 2017.

Ajenos a la crisis exportadora del sector, los comerciantes locales de Nueva Delhi también sufren una recesión a menor escala que no se explican.

Pankaj Chitkara, propietario de una tienda de extensiones, comenta que desde hace dos o tres años no tiene muchas clientas.

“No sé, quizás es que el mercado no tiene dinero“, se lamenta.

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