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El pintor nigeriano de 11 años que sueña con ser Leonardo y fascina a Macron

El pintor nigeriano de 11 años que sueña con ser Leonardo y fascina a Macron
El pintor nigeriano de 11 años que sueña con ser Leonardo y fascina a Macron

REDACCIÓN INTERNACIONAL.- Es un virtuoso del lápiz capaz de captar gestos y rostros que no todos los artistas consiguen. Sus pinturas hiperrealistas podrían pasar por fotografías que captan la esencia de los barrios pobres de Lagos, la ciudad más importante de Nigeria junto a la capital, Abuja. Los ojos y las manos de los jóvenes de barrio mientras comen, la mirada y las gotas de agua en la frente de las mujeres que son sorprendidas lavando su rostro, y las muecas de los niños que juegan en la calle o son aseados por sus madres.

Lo que más llama la atención de estas obras tan precisas no es únicamente su perfección, sino quien las firma. Se llama Kareem Waris y es un joven artista nigeriano que ha revolucionado la esfera artística de su país con tan sólo 11 años. Su talento fue descubierto de la forma más casual cuando tenía seis. «Estaba jugando al fútbol con mis amigos cuando vi a un grupo de chicos pintando y me acerqué a pintar con ellos», relata a este diario. El resultado dejó impresionados a los dos profesores que acompañaban a ese grupo de jóvenes pintores. Los veinteañeros Adeniyi Adewole y Aladejare Ayodeji, fundadores de la academia de artistas Ayowole, pronto se dieron cuenta del diamante en bruto que acababan de descubrir.

Hasta entonces, Kareem, que había nacido en el seno de una familia pobre de Lagos y compartía una pequeña habitación con sus tres hermanas, desconocía su habilidad con los lapiceros. Y no sospechaba que, con los años, sus escenas costumbristas se convertirían en un fenómeno mundial. Sus nuevos mentores permitieron que se uniera a la escuela Ayowole de forma gratuita, ya que sus padres no tenían los medios para que Kareem pudiera desarrollar su talento. Con ocho años ya pintaba de manera profesional. «Hasta que me uní a la escuela Ayowole no me había dado cuenta de cuánto me gustaba pintar y que deseaba convertirme en artista», cuenta agradecido. «Allí conseguí descubrir a mi verdadero yo».

Nigeria es uno de los países africanos con una mayor esfera artística y cultural, junto con Sudáfrica. Con nombres como Ndidi Emefiele, una joven galardonada cuyas pinturas de mujeres con gafas gigantes se han convertido en todo un referente. El abstracto Victor Ehikhamenor, que combina modernidad y religiosidad en sus obras, o Nike Davies-Okundaye, fundador de la galería Nike Centre for Art and Culture, la más importante en el África occidental.

El joven Kareem bebe de la obra del nigeriano Oresegun Olumide, famoso por sus óleos sobre lienzo hiperrealistas que capturan retratos con un dominio de la luz magistral, y del artista Arinzi, a quien le gustaría parecerse en el futuro. Pero sin duda, sus mayores inspiraciones han sido sus profesores y las obras del renacentista Miguel Ángel, a quien idolatra.

Concertar una entrevista con el joven Kareem ha sido todo un reto. Casi a diario tiene algún evento en Lagos en los que generalmente retrata a personalidades del país. Es durante sus desplazamientos en coche cuando sus mentores encuentran tiempo para que atienda a los medios. Las redes sociales han revolucionado el panorama artístico africano, y ha facilitado a los artistas el darse a conocer de manera internacional gracias a redes como Instagram en la que ya cuenta con más de cien mil seguidores (@waspa_art).

Uno de sus momentos más especiales fue cuando conoció al presidente de Francia, Emmanuel Macron, y le regaló un retrato que había dibujado de él. «¡Fue estupendo conocerle! Me preguntó dónde había conseguido tener tanto talento para la pintura, y yo le dije que en la escuela», cuenta lleno de emoción Kareem. «La pintura que le regalé significa mucho para mí, es un símbolo de grandeza y espero que cada vez que la vea se acuerde de mí».

Y no ha sido el presidente galo el único que ha caído a sus pies. Personalidades locales del mundo de la política, la cantante nigeriana Chidinma y el millonario magnate de la industria petrolera Austin Avuru, también han alabado la obra del joven artista: «¡Aún me falta conocer al presidente de Nigeria!».

«Me gustaría mucho convertirme en el Da Vinci de mi tiempo y que mi obra se expusiera en museos alrededor del mundo», asegura el pequeño genio. Por el momento, ha recibido propuestas para exponer en Boston, España y Estambul, y sus cuadros se han revalorizado hasta alcanzar los siete mil dólares, que es el precio actual de su obra más aclamada, Daily bread (pan diario), que simboliza la felicidad por la esperada llegada de la hora del almuerzo después de una jornada de trabajo.

Fuente: El Mundo

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