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"El triunfo de la muerte" de Bruegel, restaurada y llena de vida en el Prado

"El triunfo de la muerte" de Bruegel, restaurada y llena de vida en el Prado

MADRID.- “El triunfo de la muerte”, de Pieter Bruegel el Viejo, una obra moral que forma parte del canon de la Historia del Arte, en el que el pintor flamenco pinta la destrucción porque la muerte ha arrasado con todo, ha recuperado su brillo y su técnica pictórica original, tras una profunda restauración.

Así, el Museo del Prado exhibe desde hoy en su aspecto original este cuadro de Bruegel, uno de los grandes pintores y grabadores del siglo XVI en Europa.

Un pintor del que no se sabe mucho de su formación, aunque sí que nació en 1520 en los Países Bajos, murió en Bruselas en 1569 y que se dedicó a pintar en los últimos 15 años de su vida, como señaló hoy el conservador de Pintura Flamenca del Prado Alejandro Vergara.

Bruegel -dijo- “es tan importante como El Bosco, Miguel Angel o Leonardo”, un pintor del que se cree que hay alrededor de 40 obras en el mundo. El Prado posee dos, esta obra icónica y otra más, que se incorporó al Museo en 2011, tras ser descubierta en una colección privada, “El vino en la fiesta de San Martín”, una sagra al temple.

Tras su restauración, “El triunfo de la Muerte” se exhibe en el Museo en una sala junto con “El vino en la fiesta de San Martín” y la obra del pintor flamenco Joachim Patinir, maestro del paisaje y los símbolos.

Además se puede ver una copia del cuadro de Bruegel realizada por sus hijos empleando el mismo cartón, que ha ayudado a los restauradores en su proceso.

El proceso de restauración de “El triunfo de la muerte”, un óleo sobre tabla, de 117×162 centímetros, ha sido llevado a cabo por María Antonia López de Asiain, en la capa pictórica y por José de la Fuente en el soporte del mismo, y ha contado con la colaboración de la Fundación Iberdrola España, miembro protector del programa de restauración del Museo, con un aporte de 300.000 euros (349.497 dólares) al año.

La restauración del cuadro, que representa un tema del medievo, la danza de la muerte y lo macabro. En él se ve una aldea arrasada por la muerte, en una especie de juicio final, con un cielo oscuro por el humo, una casa destruida, un ejército de muertos, y un batallón de esqueletos entrando.

Con un paisaje al fondo, ejecuciones, lanzas, carros, picotas en las que se ajusticia a la gente, en una imagen que lleva al espectador a pensar en el Bosco, a quien Bruegel siguió, según Vergara.

“Bruegel hace grabados a partir de la obra del Bosco e influyó mucho a Goya en el camino de la búsqueda de la humanidad”, aseguró Vergara, que destacó “la ironía y el sarcasmo para hacer crítica social”, como un elemento fundamental en la obra de Bruegel.

La intervención en “El triunfo de la muerte”, que ha durado año y medio, permitó “recuperar la estabilidad estructural” de la misma, “su verdadero colorido, composición y su técnica pictórica de fuerte personalidad que, con movimientos precisos de pincel, consigue transparencia en los fondos y prodigiosa nitidez en los primeros planos”.

Los cuatro paneles horizontales de roble sobre los que estaba pintada la obra fueron rebajados en un momento anterior, para aplanarla y reforzarla con un sistema de engatillado que impedía cualquier movimiento natural de la madera.

La obra ha requerido una limpieza completa y al retirar el repinte general se ha retirado el vello cálido añadido por anteriores restauraciones y se han descubierto detalles de la pintura original antes ocultos.

También se ha recuperado la tonalidad original, antes amarillos y ocres, recuperando los azules y rojos que la caracterizaban. Y se ha restablecido la complejidad de su composición y la profundidad del paisaje.

Además se han reintegrado elementos pequeños, que en anteriores restauraciones se habían reconstruido erróneamente, según López de Asiain, como el humo que sale de la casa, que Bruegel quería que fuera transparente, como demuestra la huella de su dedo al difuminarlo, y en restauraciones posteriores se pintó más denso.

La obra saldrá del Prado “por primera y última vez”, para una exposición en Viena en octubre. 

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