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“El Vivir de Prisa”

Un cordial saludo a todos mis queridos lectores.

Vivimos en un mundo que se desenvuelve a pasos agigantados, y los seres humanos no nos quedamos atrás. Si te paras en un semáforo porque esta la luz roja, ten pronto la misma cambia te tocan el pito para que te muevas, no son capases de esperar un minuto, Siempre he dicho que la vida es corta y tenemos que vivirla poco a poco. El aprender a vivir el día a día es un arte. Casi siempre los seres humanos tratamos de vivir todas las cosas al mismo tiempo, las penas, las alegrías, las tristezas, la felicidad y el amor y eso es incorrecto. Lo único que no podemos hacer es pretender vivir una semana o un año a la vez, vivamos mejor el día de hoy.

Les quiero contar una anécdota de Cipriano Arriaga Aguilar, la cual el titulo “Pedro y el hilo Mágico” y dice así: “Pedro era un niño muy vivaracho. Todos lo querían; su familia, sus amigos y sus maestros. Pero tenía una debilidad, ¿Cuál?, era incapaz de vivir el momento. No había aprendido a desfrutar el proceso de la vida. Cuando estaba en el colegio, soñaba con estar jugando fuera. Cuando estaba jugando soñaba con las vacaciones de verano. Pedro estaba todo el día soñando, sin tomarse el tiempo de saborear los momentos especiales de su vida cotidiana.

Una mañana Pedro estaba caminando por un bosque cercano a su casa. Al rato, decidió sentarse a descansar en un trecho de hierba y al final se quedó dormido. Tras unos minutos de sueño profundo, oyó a alguien gritar su nombre con voz aguda. Al abrir los ojos, se sorprendió de ver una mujer de pie a su lado. Debía de tener unos cien años y sus cabellos blancos como la nieve caían sobre su espalda como una apelmazada manta de lana. En la arrugada mano de la mujer había una pequeña pelota mágica con un agujero en su centro, y del agujero colgaba un largo hilo de oro. La anciana le dijo: Pedro este es el hilo de tu vida. Si tiras un poco de él, una hora pasará en cuestión de segundos. Y si tiras con todas tus fuerzas, pasarán meses o incluso años en cuestión de días. Pedro estaba muy excitado por este descubrimiento. ¿Podría quedarme con la pelota? Preguntó. La anciana se la entregó. Al día siguiente, en clase, Pedro se sentía inquieto y aburrido. De pronto recordó su nuevo juguete. Al tirar un poco del hilo dorado, se encontró en su casa jugando en el jardín. Consciente del poder del hilo mágico, se aburrió enseguida de ser un colegial y quiso ser adolescente, pensando en la excitación que esta fase de su vida podía traer consigo. Así que tiró una vez más del hilo dorado. De pronto, ya era un adolescente y tenía una bonita amiga llamada Elisa, Pero Pedro no estaba contento. No había aprendido a disfrutar el presente y a explorar las maravillas de cada etapa de su vida. Así que sacó la pelota y volvió a tirar del hilo, y muchos años pasaron en un solo instante. Ahora se vio trasformado en un hombre adulto.

Elisa era su esposa y Pedro estaba rodeado de hijos. Pero Pedro reparó en otra cosa, Su pelo, antes negro como el carbón, había comenzado a encanecer. Y su madre, a la que tanto quería, se había vuelto vieja y frágil. Pero él seguía sin poder vivir el momento. De modo que una vez más, tiró del hilo mágico y esperó a que se produjeran cambios. Pedro comprobó que ahora tenía 90 años. Su mata de pelo negro se había vuelto blanca y su bella esposa, vieja también, había muerto unos años atrás. Sus hijos se habían hecho mayores y habían iniciado sus propias vidas lejos de casa. Por primera vez en su vida, Pedro comprendió que no había sabido disfrutar de las maravillas de la vida. Había pasado por la vida a toda prisa sin pararse a ver todo lo bueno que había en el camino. Pedro se puso muy triste y decidió ir al bosque donde solía pasear de muchacho para aclarar sus ideas y templar su espíritu.

Al adentrarse en el bosque, advirtió que los arbolitos de su niñez se habían convertido en robles imponentes. El bosque mismo era ahora un paraíso natural. Se tumbó en un trecho de hierba y se durmió profundamente. Al cabo de un minuto, oyó una voz que le llamaba. Alzó los ojos y vio que se trataba nada menos que de la misma anciana que muchos años atrás la había regalado el hilo mágico ¿Has disfrutado de mi regalo?, preguntó ella. Pedro no vaciló el responder: Al principio fue divertido pero ahora odio esa pelota. La vida me ha pasado sin que me enterase, sin poder disfrutarla. Claro que habría habido momentos tristes y momentos estupendos, pero no he tenido oportunidad de experimentar ninguno de los dos. Me siento vacío por dentro. Me he perdido el don de la vida. Eres un desagradecido, pero igualmente te concederé un último deseo, dijo la anciana. Pedro pensó unos instantes y luego respondió: Quisiera volver a ser un niño y vivir otra vez la vida. Dicho esto se quedo dormido. Pedro volvió a oír una voz que le llamaba y abrió los ojos. ¿Quién podrá ser ahora?, se preguntó. Cuál no sería su sorpresa cuando vio a su madre de pie a su lado. Tenía un aspecto juvenil, saludable y radiante. Pedro comprendió que la extraña mujer del bosque le había concedido el deseo de volver a su niñez. Ni que decir tiene que Pedro saltó de la cama al momento empezó a vivir la vida tal como había esperado. Conoció muchos momentos buenos, muchas alegrías y triunfos, pero todo empezó cuando tomo la decisión de no sacrificar el presente por el futuro y empezar a vivir en el ahora, Lo bueno es que la historia de Pedro y el hilo mágico no es más que, un cuento, En el mundo real nunca tenemos una segunda oportunidad de vivir la vida con plenitud. Hoy es tu oportunidad de despertar a ese regalo que es la vida antes que sea tarde. El tiempo se escurre entre los dedos como los granos de arena. Que este nuevo día sea el inicio de tu vida, el día en que tomas la decisión de concentrarte en lo más importante para ti. Toma la decisión de invertir más tiempo con quienes dan sentido a tu vida. Deléitate en el poder de esos momentos especiales. Haz las cosas que siempre has querido hacer. Deja de posponer tu felicidad a expensas de la realización. ¿Por qué no disfrutar del proceso? Empieza a atender a tu alma. Vive el presente”.

Por lo tanto, hoy repasa tu vida pero decide ser feliz viviendo cada día como si del mejor se tratase. La vida se vive de instante en instante. Cada segundo es irrepetible. Por eso, vive el momento, y mejor aun, vive en la gracia de Dios.

Termino con este pedazo del Evangelio de San Marcos, Capitulo 6, Versículo 31, que dice así: “Y les dijo: Retirémonos a un lugar tranquilo y descansad un rato. Porque eran muchos los que iban y venían, de manera que no hallaban tiempo ni para comer”.

Hasta la próxima y muchas bendiciones para todos.

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