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“Ella va en mi barco”

“Ella va en mi barco”  es el nombre elegido para dar titulo a una investigación sobre los matrimonios o uniones libres entre  adultos y niñas o adolescentes.

Realizado en Brasil, el estudio confirma la naturaleza informal y consensuada de las uniones que incluyen a niñas o adolescentes menores de 18 años y su  análisis destaca las maneras por las cuales un matrimonio a temprana edad puede crear o exacerbar factores de riesgo.

La edad media del matrimonio y del nacimiento del primer hijo(a) de las niñas/esposas que fueron entrevistadas es de 15 años, mientras que los esposos son, en promedio, nueve años mayores que ellas.

Los principales factores que llevan al matrimonio según la investigación,  se pueden extrapolara a nuestra realidad:

  • El deseo, muchas veces de un familiar, a consecuencia de un embarazo no deseado para proteger la reputación de la niña o de la familia y para asegurar la responsabilidad del hombre en el cuidado de la niña y del bebe potencial.
  • El deseo de controlar la sexualidad y limitar comportamientos percibidos como “de riesgo” para las niñas, por ejemplo, comportamientos asociados con la vida de soltera, las relaciones sin parejas fijas y de “salir a la calle”.
  • Una estrategia de las niñas y un deseo de salir de la casa de sus padres, a pesar de trasladarse a lugar limitado de oportunidades educativas y laborales.
  • Niñas con experiencias de diferentes formas de abuso en su casa.
  • Niñas que perciben un control exacerbado de su movilidad de parte de sus padres o familiares.
  • El deseo de adultos de casarse con niñas más jóvenes (consideradas más atractivas y más fáciles de controlar que las mujeres adultas) y poca capacidad de negociar en relaciones maritales o escaso poder de decisión.

Las niñas perciben el matrimonio como la mejor forma de transición a la vida adulta, la más aceptada socialmente, una alternativa considerada como “menos mala” frente a una educación que se percibe como poco atractiva o fuera del alcance del proyecto de vida.

El es estudio es una constante: -el papel principal de los maridos debe ser el de proveedor-, aun cuando ellos también enfrentan la escasez de oportunidades.

Como un reflejo de la construcción de género, las niñas casadas excluyen a los jóvenes de su misma edad como posibles parejas por ser incapaces de ser proveedores.

Las normas desiguales de género son reforzadas por la religión, los medios de comunicación y por el entorno de origen de las niñas.

En la próxima entrega describiré las consecuencias del matrimonio entre menores de edad y adultos.

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