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Empresarios buenos y malos

Empresarios buenos y malos
Víctor Bautista

Víctor Bautista.

Un discurso pronunciado recientemente por el presidente de la cúpula empresarial, Rafael Blanco Canto, en el almuerzo mensual de la Cámara Americana de Comercio, generó algo parecido a un tsunami de opinión con adhesiones en cascada de múltiples organizaciones empresariales y de la sociedad civil que inundaron los medios de comunicación.

De no haber sido por una declaración desentonada de Reinaldo Pared Pérez, miembro del poderoso Comité Político del partido gobernante, los juicios de Blanco Canto en el famoso foro empresarial no hubiesen sobrevivido más allá de unos cuantos titulares perecederos.

Otros empresarios han hecho pronunciamientos críticos más contundentes en el mismo espacio sin lograr la avalancha de opinión que siguió a las noticias derivadas del discurso de Blanco Canto, un señor que habló de manera respetuosa, sosegada y pausada. Lo digo porque estuve allí.

La demanda de reformas institucionales fueron interpretadas por el senador Pared Pérez como la manifestación de un empresario políticamente tendenciado a favor de la oposición. Este resorte, casi un abuso, disparó una red de solidaridad desbordante.  Inteligentemente, el Palacio Nacional creó un muro de contención declarando que estaba de acuerdo con los planteamientos del dirigente empresarial.

Es decir, enmendó la ultransensible epidermis política de Pared Pérez, quien no deja de sorprenderme con su sobrerreación ante críticas a falencias institucionales que están a la luz del sol, a los ojos de todos y que no se imputan sólo a los gobiernos del PLD.

El fortalecimiento institucional no es sólo tarea de un gobierno ni de un partido dirigiendo los destinos de la nación. Los empresarios, como actores influyentes de la sociedad, son responsables de auspiciar con sus prácticas y comportamientos una cultura institucional.

Nunca se debe confundir la parte con el todo, pero desde el empresariado se requiere también un discurso autocrítico y decisiones sancionadoras a nivel gremial para quienes evaden al fisco, eluden la seguridad social, trafican mercancías, entran en tratativas con funcionarios públicos para armar negocios anti-éticos y buscan márgenes de ganancias exagerados a costa de lo que sea.

Hay muchos empresarios buenos; también muchos malos. No se puede negar.

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