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Enamorarse como a los 15 años

Rincón Familiar

Tengo algunas mujeres en la consulta que a los 35, 40, 45 y hasta a los 50 años se enamoran como si tuvieran 15.

Se trata de un grupo de mujeres que luego de un  divorcio o nunca haberse  casado, se involucran en  relaciones con la inocencia, la candidez y la inmadurez propia, no de su edad cronológica, sino de cuando eran adolescentes. Sus ideas acerca del amor, sus expectativas de la relación, la manera de vincularse y de mantenerse en una relación, esta desconectada de su etapa de desarrollo y ciclo de vida.

De esta forma, como en la adolescencia, su mundo gira alrededor de la relación, su bienestar depende de esta relación, se la juegan todas por esta relación, pierden el control en esta relación y luego “mueren” si ya no tienen esta relación.

Conozco una mujer de 43 años, abogada reconocida socialmente por su trabajo profesional. Madre de un adolescente y a cargo de un equipo en su lugar de trabajo. Conoce un hombre extranjero del cual se enamora, ella se moviliza dos veces al país de él, pues por su actividad comercial, el “no podía” venir al país. Pasan dos encuentros deliciosos donde ella se enamora locamente y en un viaje de regreso me plantea que se va a vivir su amor. Cuando le amplio el panorama a mirar  su proyecto de vida, su carrera, su hijo, sólo planteaba que este país le podría presentar mejores condiciones de vida y si surgen problemas el amor lo solucionaría todo. Respeto su decisión y sólo le recomiendo esperar un poco más. Tener uno o dos encuentros más antes de tomar una decisión definitiva. Efectivamente no habían pasado dos meses cuando ya ella había descubierto varias relaciones que él tenía y el príncipe se convirtió en sapo. La relación terminó y ella quedó devastada emocionalmente.

El amor en la madurez adquiere matices distintos, disfrute y manifestaciones que necesariamente tienen que ir conectados con las experiencias anteriores, el proyecto propio, el plan de vida a corto y largo plazo y la realidad actual de la mujer, entre otros.
Se trata de establecer un balance entre disfrutar de la relación y manejar una realidad como adulta que está condicionada por lo que quiere la mujer en esta etapa de desarrollo y su proyección al futuro.

En un país como el que vivimos en el que los ciudadanos tienen que suplirse sus propias necesidades, la planificación del futuro  es un proyecto que hay que construirlo con metas y estrategias claras y las relaciones de pareja están dentro de este plan.

Tengo mujeres que se entregan a relaciones con la idea de que el tiempo se detiene, o que las espera y luego de años de relación caen en la cuenta de que sólo ellas estaban involucradas y tienen que confrontarse, mirarse ellas en su historia y su realidad. Muchas veces no se trata de amor, aunque así se crea, puede tratarse de necesidad, de carencias, de presión social, de un sentimiento tan grande de vulnerabilidad  frente a las demandas por afrontar solas la vida, que se confunde con el amor. De esta manera se regalan, se postergan, se negocian, se arrastran en relaciones que sólo deterioran su autoestima y destruye su mundo emocional.
En este ciclo de vida, como dicen Los Ilegales, no pueden las mujeres “irse en sentimiento” y perderse de ellas mismas. A veces las relaciones tienen un costo muy alto que al pasar balance la cuenta queda en cero, la vida emocional destruida y la autoestima en el suelo.

Conozco otra mujer de 46 años, profesional, sobreviviente de violencia que luego de hacer un proceso terapéutico y crecer, conoció a un hombre extranjero. Ella sí le exigió venir al país, el llegó con el anillo de compromiso en mano y eso no la deslumbro. Pudo ver más allá de la necesidad, el se regresó y la relación continúa. Ella plantea que debe prepararse, pues no dejará su proyecto de vida, su trabajo, su casa sin la seguridad de que podrá colocarse profesionalmente en el país de é l. En el primer viaje que ella hizo, pidió un permiso de trabajo, hizo algunos arreglos y se fue a conocerlo ahora en su contexto. La relación todavía está en proceso.
Una mujer en este ciclo de vida tienen que ponerse a ella en el centro de su universo, poner condiciones, sentirse digna y planificar un futuro que llega más rápido de lo que muchas veces se  piensa.

No se trata de disociarse del amor, nunca, sino de mirar su realidad personal, familiar, laboral, social y colocar la relación de pareja en el justo lugar y no sobre ella misma.
En esta etapa el tiempo cuenta,  los hijos cuentan, el desarrollo personal cuenta y sobre todo ELLA cuenta.

[email protected]
@solangealvara2

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