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Apoyo al sector industrial

En semanas recientes, durante el acto efectuado por la Asociación de Industrias, con motivo de la celebración del 55 aniversario de su fundación, al pronunciar el discurso de orden, su presidente advirtió sobre las dificultades y obstáculos que enfrenta ese importante sector productivo para lograr los niveles de competitividad requeridos, a fin de poder competir en igualdad de condiciones, tanto en el plano local como internacional.

En su exposición, el licenciado Campos de Moya propuso declarar la industria nacional como eje principal del desarrollo económico y social del país. Y para ello, planteó la necesidad de soldar una firme alianza estratégica con el gobierno a fin de impulsar el crecimiento del sector, distante aún de haber alcanzado el máximo de su potencial, en el marco de un modelo de economía circular que encadene y retroalimente a todos los sectores productivos del país.

Presente en la actividad, el Ministro Administrativo de la Presidencia, José Ramón Peralta, considerado el alter-ego del Presidente Danilo Medina, cabe suponer que el mensaje tiene que haber llegado de una vez a oídos del mandatario.

A mediados de la pasada semana, la Asociación que mantiene un ritmo muy dinámico de actividad promovió la celebración del primer encuentro de evaluación en el marco del III Congreso Industrial. Durante el mismo quedó evidenciado que el sector no pudo cumplir con las metas que se había trazado para el período 2011 al 2017.

Entre los más significativos incumplimientos, figuran el de la creación de empleos que tenía como objetivo sumar 300 mil nuevas plazas de trabajo durante el sexenio, a mucha distancia de la meta al generar tan solo 23 mil 791. De igual modo, quedó muy alejado el propósito de elevar las exportaciones de 8 mil 362 millones de dólares en el 2011 a 20 mil millones en el pasado año, cuando estas a duras penas pudieron contabilizar 10 mil 121. Prácticamente la mitad.

La abismal diferencia entre lo propuesto y lo logrado en el curso de esa media docena de años, es consecuencia y reflejo de esos mismos obstáculos que enfocó Campos de Moya en el discurso a que antes hacemos mención. Estos van desde los elevados costos de electricidad, los combustibles, las materias primas y el financiamiento hasta la sobre carga laboral y tributaria, la competencia desleal a consecuencia del contrabando y la elevada evasión fiscal.

Las altas tarifas de un transporte monopólico que opera a capricho, impone sus normas y suspende el servicio bloqueando el acceso a carga y descarga en los puertos del país y provocando cuantiosas pérdidas millonarias a la industria, el comercio y la economía del país con total impunidad, así como todavía en muchos casos la retranca de obsoletos, complejos y dilatados procesos burocráticos son factores negativos que frenan el crecimiento del sector industrial, ahuyentan la inversión nacional y extranjera, y muy a menudo convierten la exportación en una riesgosa y desalentadora aventura, que pocos están en disposición de afrontar.

Retornando al escenario del primer encuentro industrial del año, la vicepresidenta ejecutiva de la AIRD, Circe Almánzar, reiteró la necesidad de desarrollar una estrategia circular que vincule, en interés compartido, a todos los sectores de la economía con vistas a lograr que el turismo, las zonas francas, la minería y todo el que venga al país consuma lo nuestro, para lo cual resulta urgente dar un fuerte impulso al desarrollo de la industria nacional. El planteamiento encontró endoso en el director general de PRO-COMPETITIVIDAD, Rafael Paz, presente en el encuentro y buen conocedor del tema.

Definidas las metas, se requiere, sin embargo, que el gobierno, en el marco de la alianza estratégica sugerida por el presidente de la Asociación de Industrias en su antes mencionado discurso, promueva un marco no de privilegios sino de facilidades, que permitan crear las condiciones para que el sector industrial dominicano pueda cobrar aliento y desarrollar el máximo de su potencial de crecimiento.

De hacerlo el beneficio se dejará sentir en todos los ámbitos, desde el crecimiento de la economía, que afronta ahora el reto de los mayores precios del petróleo y el aumento de las tasas de interés por parte de los Estados Unidos, la generación de empleos de mayor estabilidad y calidad, el aumento de las recaudaciones fiscales, el incremento de las exportaciones y la reducción de los elevados déficits comerciales que acumulamos de año en año, contribuyendo a llevar bienestar y una mejor calidad de vida a un mayor número de hogares dominicanos.

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