Santiago de los Caballeros.– Un supuesto intercambio de disparos entre agentes policiales y presuntos delincuentes ocurrido en el sector La Barranquita ha dejado más preguntas que respuestas. Entre los cinco fallecidos figura José Vladimil Valerio Estévez, un joven barbero de 25 años cuya familia asegura que no tenía ningún vínculo con actividades delictivas.
Para ellos, no solo fue asesinado injustamente, sino que también se le intentó matar por segunda vez: con la mancha pública de ser señalado como un criminal.
El lugar del luto
La barbería Valerio Barber Shop, donde José Vladimil pasaba sus días cortando cabello y construyendo sueños, hoy permanece cerrada.
En su fachada, velas encendidas y carteles improvisados recuerdan a un joven descrito como trabajador y dedicado.
¿Qué pasó realmente?
Según narran testigos y familiares, José Vladimil acababa de llegar a su negocio cuando agentes de la Dirección de Investigaciones Criminales (Dicrim) comenzaron a disparar contra quienes se encontraban en el lugar.
Testimonios aseguran que el joven, al ver caer a su cliente, habría alzado las manos gritando: “¡No me tiren, soy peluquero!”, antes de intentar huir por el pasillo del edificio. Fue acorralado y abatido metros más adelante.
Así lo explicó su hermano Henry Espinal Estévez, quien acudió rápidamente a la escena y fue testigo del caos.
La versión oficial
Un informe preliminar de la Policía Nacional indica que alrededor de las 2:30 de la tarde, agentes del Dicrim se enfrentaron con presuntos delincuentes, resultando en la muerte de cinco hombres y heridas a un cabo policial.
Entre los fallecidos, la institución incluyó a José Vladimil Valerio, vinculándolo a una estructura criminal junto a otros reconocidos delincuentes.
El vocero policial, Diego Pesqueira, aseguró que fueron ocupadas cinco armas de fuego, incluyendo armas de alto calibre, y tres vehículos. Sin embargo, en su declaración incurrió en contradicciones, mencionando a Carlos Enrique Guzmán como fallecido y prófugo en la misma intervención.
Denuncias graves
- Familiares y el abogado Rafael Valerio, primo del joven barbero, denunciaron irregularidades en la escena del crimen.
Aseguran que la Policía se llevó los DVR de las cámaras de seguridad de los locales, los celulares de quienes grababan, y saquearon la barbería, llevándose dinero en efectivo y dejando atrás incluso herramientas de trabajo.
Videos difundidos en redes muestran a agentes trasladando armas largas desde una camioneta hacia el interior del lugar, sin claridad de a dónde fueron llevadas ni en qué contexto se registraron.
Indignación y exigencias
La familia de Valerio exige una retractación pública de la Policía Nacional y la desvinculación formal del joven barbero de cualquier estructura criminal. “Lo mataron dos veces: una físicamente y otra moralmente”, afirmó su primo Rafael.
El dolor de la madre es evidente. “Solo pido justicia. A todas las madres, les ruego que me acompañen a limpiar el nombre de mi niño. Él no tenía nada que ver con eso”, suplicó Elena Estévez.
Investigación en curso
La Procuradora General, Yeni Berenice Reynoso, ha instruido al Director de Persecución del Ministerio Público y a la fiscal titular de Santiago para que encabecen personalmente la investigación de los hechos. Mientras tanto, los agentes involucrados en el operativo han sido suspendidos de sus funciones.
