Es casi seguro que una buena parte de los asistentes al tedeum con motivo del Día de la Virgen de la Altagracia en la Basílica de Higüey hayan tenido que “tragar en seco”, como se suele decir ante un pronunciamiento no solo inesperado, sino de un alcance estremecedor. Es probable que algunos hayan invocado de forma silenciosa: ¿y quién podrá defendernos?