MADRID.- A la escritora británica Jo Baker le han fascinado siempre esas historias no contadas de los personajes secundarios de la literatura, y por eso decidió dar voz en su última novela a los criados de la mítica obra de Jane Austen 'Orgullo y Prejuicio', quienes, como sus señores, esconden pasiones y secretos.

"Las sombras de Longbourn", editado en España por Lumen, acerca al lector a los sirvientes de la familia Bennet que protagoniza "Orgullo y prejuicio", una novela que, según explica Jo Baker en una entrevista con Efe, ha releído infinidad de veces, lo que le ha permitido respetar la forma de escribir de Jane Austen sin imitarla.

"Tardé un poco en encontrar mi propia forma de hacerlo", ha confesado la autora, quien ha intentado que su novela tenga "resonancias" de "Orgullo y prejuicio", respetando las estructuras de los capítulos y haciendo referencia ocasionalmente a diálogos de la obra de Austen.

Los personajes principales de "Las sombras de Longbourn" son, según Baker, "presencias fantasmales" en "Orgullo y prejuicio", que existen únicamente para servir al matrimonio Bennet y a sus cinco hijas: son los que cocinan sus comidas, los que esperan a la puerta del baile para llevarlas de vuelta a casa o los que lavan su ropa interior.

Reconoce que ha sido un reto difícil acercarse de esta forma a un libro tan conocido: "Creo que, si lo hubiera pensado antes de empezar, nunca lo habría escrito".

Jo Baker explica que fue "precisa y minuciosa" para cartografíar su novela y ajustarla a la de Austen y se muestra orgullosa de las críticas que han aplaudido el resultado.

Sarah es la doncella protagonista de esta novela cuya rutinaria vida cambia el día que llega un nuevo sirviente a la mansión, un hombre llamado James Smith con un pasado lleno de misterios. Secretos que también tienen la señora Hill, cocinera y ama de llaves, y su marido.

De esta forma, Jo Baker da vida a las historias no contadas de personajes de la clase trabajadora que, en muchas novelas de la época, se dibujaban en el trasfondo de los argumentos como algo accesorio, pero que, en general, habían sido ignorados por la literatura.

"En parte, lo que he hecho ha sido reconocer la humanidad de estos personajes", dice Baker, que explica que no se consideraba "educado" describir cómo las sirvientas tenían las manos llenas de sabañones y grietas tras la colada de la ropa de sus delicadas señoritas o cómo se hacían ampollas al rizarles el cabello con las tenacillas.

Una situación oculta que puede también trasladarse a la actualidad, como dice Baker: "Aunque ya no lavamos a mano, hay personas que fabrican la ropa en precarias condiciones laborales; lo hemos trasladado a otros países donde sale más barato. Esa realidad sigue existiendo, aunque ya no esté en nuestros sótanos", sostiene.

A través de la vida de los sirvientes, Jo Baker hace dar "un paso más allá" a algún personaje de "Orgullo y prejuicio", como ocurre el señor Wickham, el cazafortunas que acaba casándose con la menor de las cinco hermanas.

El ya de por sí malvado Wickham intenta en esta novela aprovecharse de Polly, una niña que sirve en la casa porque, se pregunta Baker, "si se comportaba así con una joven respetable, ¿qué no haría con las que estaban abajo cuando no le veían?"