BERLÍN.- La justicia alemana ha decidido que los medios de comunicación deben tener acceso a una lista completa del denominado 'tesoro de Múnich', los más de 1.400 cuadros hallados en un piso de la capital bávara cuyo origen se investiga para comprobar si proceden de confiscaciones de la época nazi.

La decisión judicial es el resultado de la demanda de un periodista del popular diario "Bild", quien reclamó que la fiscalía de Augsburgo, encargada del caso, diera información de todas las obras encontradas, y no sólo de las sospechosas de ser arte robado.

La decisión todavía no es firme y la fiscalía ya ha apelado a una instancia superior.

De los alrededor de 1.400 cuadros halladas en el piso del anciano Cornelius Gurlitt la fiscalía decidió publicar en internet, y sólo tras numerosas presiones y críticas a su secretismo, en torno a 600 con un origen especialmente dudoso.

Ante los tribunales, los investigadores justificaron su negativa a facilitar el listado completo para lo que alegaron la necesidad de preservar el secreto fiscal, ya que Gurlitt es investigado por un presunto delito de evasión de impuestos.

No obstante, la justicia consideró que ese argumento no era suficiente para limitar el derecho a la libertad de información en un caso en el que, sostuvo el tribunal, hay "un claro e importante interés público".

El periodista del Bild que recurrió a la justicia reclamó también su derecho a saber qué cuadros son investigados y quiénes son sus posibles dueños, pero el tribunal rechazó esta pretensión.

El caso Gurlitt ha estado rodeado de misterio desde un principio, ya que no se conoció el hallazgo del "tesoro" hasta que el semanario Focus lo desveló el pasado mes de noviembre, más de un año después de que las autoridades registrar el piso del anciano y encontraran las obras.

La fiscalía decidió entonces facilitar las primeras informaciones sobre su investigación y reveló que, entre los cuadros analizados, había lienzos de Picasso, Marc, Nolde, Spitzweg, Renoir, Macke, Courbet o Beckmann y obras nunca catalogadas y hasta ahora desconocidas de artistas como Marc Chagall y Otto Dix.

En una multitudinaria rueda de prensa, mostró apenas la imagen de cuatro cuadros y rechazó en un principio colgar en Internet todas las obras.

Alegó para ello que se dificultaría aún más la complicada investigación en marcha, ante la previsible avalancha de reclamaciones de presuntos dueños de los cuadros, que podría perjudicar los intereses de los verdaderos propietarios.

Pero las presiones desde el mundo del arte y de la comunidad judía les obligaron a mostrar en la red 590 de las obras sobres las que hay fundadas sospechas de que su origen puede ser ilícito, confiscado de museos, galerías o colecciones particulares perseguidos por los nazis.

El presidente del Consejo Central de los Judíos en Alemania, Dieter Graumann, mostró hoy en declaraciones al "Bild" su satisfacción por la última decisión judicial.

A su juicio, la transparencia en este caso era imprescindible tanto por el elevadísimo interés público que ha suscitado, como por su "dimensión moral"