Ha sido un problema con un tratamiento estético lo que le ha apartado de la vida pública, al, según ella “dejarla completamente deformada” y, también según su versión, inhabilitada para seguir ejerciendo su profesión.

REDACCIÓN INTERNACIONAL.- La reconocida modelo Linda Evangelista lleva alrededor de siete años alejada de la vida pública, sin pisar alfombras rojas, galas, fiestas, ni bodas o funerales, debido a que un tratamiento estético afectó su físico.

Hasta ahora. La canadiense ha contado abiertamente en un largo texto en su perfil de Instagram, donde tiene más de 900.000 seguidores, que ha sido un problema con un tratamiento estético lo que le ha apartado de la vida pública, al, según ella “dejarla completamente deformada” y, también según su versión, inhabilitada para seguir ejerciendo su profesión. “Hoy doy un gran paso corrigiendo un daño que he sufrido y que llevo guardándome para mí misma durante cinco años”, arranca Evangelista en su carta.

La modelo de 56 años fue en los noventa uno de los máximos exponentes, junto a Cindy Crawford, Claudia Schiffer, Naomi Campbell, Christy Turlington o Elle McPherson, del concepto de top model, y todas esas mujeres de su generación siguen hoy día trabajando y con una gran exposición mediática. Evangelista desfiló para los más grandes, posó para los principales fotógrafos y protagonizó las portadas de cientos de revistas de moda.

 

“A todos mis seguidores, que se han preguntado por qué no he trabajado mientras que las carreras de mis colegas han ido en ascenso, la razón es que estaba brutalmente desfigurada por el procedimiento CoolSculpting de Zeltiq, que hizo lo contrario de lo prometido. Aumentó, que no disminuyó, mis células de grasa y me deformó de forma permanente, incluso después de pasar por dos cirugías correctoras muy dolorosas sin éxito. Me han dejado, como ha descrito la prensa, “irreconocible”, asegura la modelo, refiriéndose a un tratamiento usado de forma frecuente en muchos centros de estética y que está pensado para extraer grasa, de un modo similar a la liposucción, pero sin cirugía invasiva.

El aparato hace uso la criolipólisis, es decir, utiliza temperaturas bajo cero y la aplica en las células grasas para eliminarlas, tanto en el cuerpo como en zonas del rostro como el cuello. Hay que hacer varias sesiones y sus efectos suelen verse en un par de semanas, según explica la doctora Paula Rosso, especialista en Medicina Estética en el centro médico Lajo Plaza de Madrid. “Es un tratamiento caro, el precio de la sesión puede superar los mil euros y se necesitan varios. El precio de una de estas máquinas puede sobrepasar los 100.000 euros”.

La maniquí afirma que ese procedimiento le ha provocado una enfermedad. “He desarrollado hiperplasia adiposa paradójica, o PAH [por sus siglas en inglés], un riesgo del que no me advirtieron antes de someterme al procedimiento”, asegura. Esa dolencia puede desarrollarse tras la criolipólisis. De hecho, en 2018 la revista oficial de la Sociedad Americana de Cirujanos Plásticos advirtió que esta podía ser una complicación “rara” después del tratamiento, y que en ese caso quedaría “una masa indolora, más agrandada, firme y bien delimitada”. Aunque el fabricante estimaba que esta hiperplasia solo se daría en 1 de cada 4.000 tratamientos, según los cirujanos de EE UU ocurriría en un 0,72% de los casos, en 1 de cada 138 sesiones aproximadamente. Aunque entonces se afirmaba que la enfermedad se podría tratar con una liposucción o si acaso con una abdominoplastia meses después del tratamiento, parece que a Evangelista no le ha funcionado.

“La PAH no solo ha destruido mi forma de ganarme el sustento, sino que me ha hecho caer en una rueda de honda depresión, una profunda tristeza y en las más bajas profundidades del autodesprecio”, ha asegurado ahora Evangelista. “En el proceso, me he convertido en una ermitaña. Con esta demanda, doy un paso al frente para liberarme de la vergüenza, y para hacer pública mi historia. Estoy muy cansada de vivir de esta manera. Me encantaría salir por la puerta con la cabeza alta, pese a que ya no parezca yo misma”.

Explica la doctora Mar Mira, codirectora de la clínica Mira Cueto de Madrid, que esta técnica “requiere una respuesta individual del paciente”, y que “no todo el mundo tiene los mismos resultados, ni igual en la misma zona”, y señala además que “la técnica de aplicación es muy importante, así como el mapeo de las zonas a tratar”, y que por tanto todo ello “influye en un buen o un mal resultado”. “Todo esto es un coctel de variables que si no están bien controladas pueden llevar a un mal resultado”, asegura.

El alegato de la modelo en su cuenta de Instagram la noche del jueves le ha hecho ganarse el cariño de amigos y conocidos, y de muchas compañeras de profesión. Su amiga y colega Christy Turlington le decía: “Te queremos mucho”. Carolyn Murphy afirmaba: “Eres un icono enorme, una belleza eterna desde dentro hacia afuera. Estamos todos aquí para apoyarte y quererte”. “Dulce Linda”, escribía Karen Elson, “Te quiero, eres valiente y maravillosa”. Naomi Campbell la animaba: “Te aplaudo por tu valentía y tu fuerza. Por compartir tu experiencia y no seguir siendo una rehén. Sabes que te quiero. Te queremos, y estamos aquí para ti, siempre a tu lado. No me puedo imaginar el dolor mental que has debido pasar estos cinco años. Ya eres libre. Recuerda quién eres y lo que has logrado y tu influencia en las vidas de todos a los que has tocado, algo que sigues haciendo al compartir tu historia. Estoy orgullosa de ti y te apoyo en cada paso que das”.

En estos años, Evangelista ha estado desaparecida del mundo de la moda e incluso del de la crónica social; sus últimas informaciones datan de 2012, cuando logró que el empresario François Henri Pinault, marido de Salma Hayek, le pagara una pensión por la manutención del hijo que tienen en común. Pero en los últimos años no ha habido imágenes ni informaciones; solo ha sido noticia por no ser noticia, porque no apareció en el homenaje de Donatella Versace a las grandes tops (con Carla Bruni, Claudia Shiffer, Naomi Campbell, Cindy Crawford y Helena Christensen) en septiembre de 2017. De hecho, ni siquiera ella misma sube fotos propias a sus redes sociales. Sus últimos retratos, que son poco frecuentes, datan de verano de 2019.

 

Fuente: People en Español

El País