En la entrevista ofrecida a The New York Times, habló de su infancia difícil, ya que se crió sin la presencia de sus padres.

SANTO DOMINGO.- Bajo el título “Tokischa, la nueva rebelde de la música latina, no se detiene”, describe la periodista Isabel Herrera a la polémica artista dominicana en 23 párrafos en una página completa dedicada a la exponente en el prestigioso periódico The New Times.

“El rápido ascenso de Tokischa ha sido divisivo. Para algunos, ella es una desviada sexual que pone en peligro a los niños, o una víctima de negligencia y circunstancias difíciles. Para otros, es una mujer que se objetiva a sí misma y que solo satisface las fantasías masculinas. Y para otros, es una feminista intrépida cuyo espíritu insurgente está abriendo camino. El verano pasado, actuó en Santo Domingo en el desfile del orgullo gay dominicano y presentó a mujeres trans como extras y bailarinas en el video de ‘Linda’, que recibió elogios de todo el mundo”, reseña el medio estadounidense sobre la cantante.

En la entrevista ofrecida a The New York Times, habló de su infancia difícil, ya que se crió sin la presencia de sus padres, que vivió “de casa en casa”, y reveló que estuvo un tiempo con su padre, luego con su tía y otros familiares y tuvo problemas en la escuela.

En cuanto a la música, expuso que se crió escuchando merengue, el dembow y la bachata, pero cumplió 14 años y descubrió la música de Pink Floyd, Bob Marley, Nicki Minaj, Rihanna.

“Sus letras audaces, que se deleitan con la rebelión lingüística de la jerga dominicana y abrazan la euforia del sexo, son en su mayoría imprimibles. En “Tukuntazo”, se jacta de acostarse con otras mujeres junto a su hombre. En su himno “Yo No Me Voy Acostar” , proclama: “Tengo un montón de molly en la cabeza/tengo una novia que me besa” escribió Herrera en su artículo.

Fragmento del artículo 

“En una noche de mediados de marzo aquí en la capital, una multitud de cientos de asistentes al festival con alas de hadas, pedrería y pintura de arcoíris en la cara comenzaron a cantar. “¡Po-po-la!” gritaron, desplegando la jerga local para vagina. La escena se asemejaba a la convocatoria de un líder de culto, y la agitadora dominicana Tokischa , una rapera conocida por sus letras lascivas y colaboraciones de alto perfil , apareció en el escenario”, así inicia el párrafo de introducción.

Durante la hora siguiente, la intérprete de 26 años rapeó sobre su bisexualidad, placeres carnales y consumo de drogas, todo ello con ritmos de trap y dembow que freían los altavoces. Esa noche llovía en el festival de la Isla de la Luz, esa especie de diluvio caribeño que llega en un santiamén. «¡Quiero mojarme con ustedes!» gritó, saliendo de debajo del toldo del escenario y entre la multitud. Se desabrochó la blusa de color bígaro, dejando al descubierto un sostén de satén cónico de color rosa intenso debajo, y la audiencia chilló.

El suelo, una vez cubierto de hierba, ahora era una carrera de obstáculos de charcos de barro. Nadie parecia preocuparse. Los fanáticos cantaban cada palabra, sus voces audiblemente roncas. Una mujer escaló una cerca de metal, twerking por encima de la multitud. Cuando terminó su actuación, Tokischa, radiante, se quitó las bragas de debajo de la minifalda y se las arrojó a una mujer del público.

Consideré esto un ejemplo menor de la provocación que define a Tokischa Altagracia Peralta. Sus letras audaces, que se deleitan con la rebelión lingüística de la jerga dominicana y abrazan la euforia del sexo, son en su mayoría imprimibles. En “Tukuntazo”, se jacta de acostarse con otras mujeres junto a su hombre. En su himno “Yo No Me Voy Acostar” , proclama: “Tengo un montón de molly en la cabeza/tengo una novia que me besa”.