En cuestión de cinco años, su director creativo, el norirlandés Jonathan Anderson, ha sacado a la marca del nicho de accesorios atrayendo consigo al público estadounidense, británico así como el mercado asiático, donde Loewe ha ampliado sus tiendas y abierto otro tanto.

PARÍS.- La firma española Loewe, conocida hasta hace unas décadas únicamente como una marca de marroquinería, consagró este viernes en la semana de la moda de París su ascenso dentro de la industria, donde se sitúa ya como una de las "maison" de lujo más influyentes del momento.

En cuestión de cinco años, su director creativo, el norirlandés Jonathan Anderson, ha sacado a la marca del nicho de accesorios atrayendo consigo al público estadounidense, británico así como el mercado asiático, donde Loewe ha ampliado sus tiendas y abierto otro tanto.

Así, a primera hora de la mañana, cientos de invitados acudían con sus mejores galas -de Loewe- a la sede de la Unesco, donde se celebraba el desfile de la colección primavera-verano 2020.

La apuesta más llamativa fue un vestido presentado en varios colores (negro, amarillo y lila) sin mangas y con la cintura marcada a modo de miriñaque en croché sobre un short deportivo y botas mosqueteras en amarillo.

Pero también destacaron los pantalones tipo "palazzo", las camisas de encaje francés traslúcidas, faldas asimétricas superpuestas entre sí o la clásica gabardina abierta en la espalda como una cascada o con falda y volantes.

La artesanía fue especialmente minuciosa y consciente de las raíces españolas de la marca: los flecos de seda del mantón de manila se convierte en un top sensual abierto en la espalda, una estola de punto se transforma en jersey y cae sobre los hombros.

Entre bambalinas, Anderson habló con la prensa sobre las claves de esta colección: poesía, artesanía, emoción, movimiento y detallismo.