En Vivo
Logo
Ir a noticiassin.com
Combustibles
Gasolina Premium
RD$: 240.30
Gasolina Regular
RD$: 227.20
Gasoil Premium
RD$: 195.60
Gasoil Regular
RD$: 186.50
GLP
RD$: 113.30
Gas Natural
RD$: 28.97
Divisas
Divisa
Compra
Venta
Dólar
48.90
49.40
Euro
58.00
65.00

¿Es malo comer harinas por la noche?

¿Es malo comer harinas por la noche?
¿Es malo comer harinas por la noche?

REDACCIÓN INTERNACIONAL.- Se suele decir que “aquello que se cena en el cuerpo se almacena”. Esta afirmación está basada en la idea de que, después de cenar, nos vamos a la cama y el organismo no tiene la posibilidad de eliminar los alimentos.

Por este motivo podríamos pensar que es malo comer harinas por la noche. En este artículo te contamos si es verdadera esta hipótesis.

Aquellos que sufren obesidad suelen comer por ansiedad o por adicción y no por hambre. Esto se debe a la secreción de la serotonina.

Entre las funciones de esta hormona están regular el apetito, controlar la temperatura corporal y regular las funciones perceptivas.

La serotonina está controlada por dos áreas del cerebro: la glándula pineal y el hipotálamo. Ambas regiones “trabajan” en relación a la luz y la oscuridad.

Por este motivo es una hormona que está más activa durante las horas del día. A partir de la tarde desciende y puede provocar no solo depresión o nerviosismo sino también ansiedad.

Esto significa que por las noches es más probable que nos demos un atracón de comida que por las mañanas.

Pero esto no termina allí, ya que la hormona “elige” qué alimentos preferiría consumir. Por supuesto, no opta por comidas saludables, como fruta o verdura, sino por dulces, hidratos de carbonos, grasas y comidas con sal.

Si bien estas comidas tienen efectos antidepresivos y sedantes también son muy nocivos para la salud, sobre todo si se consumen por las noches.

La tristeza o la frustración van de la mano con la necesidad incontrolada por comer harinas a la noche. La ingesta de hidratos de carbono refinados provoca aumento de peso y dificultades para reducir kilos.

Comer harina por la noche no es “malo”. El problema reside en las cantidades y en el hecho de que tras la ingesta nos vamos a la cama y no hacemos ninguna actividad física que nos permita reducir las calorías añadidas.

Debido a que, además, este ingrediente es de digestión lenta, puede causar problemas estomacales o intestinales (acidez, flatulencia, estreñimiento, etc.).

Otra cuestión que debemos tener en cuenta es la adicción que generan los alimentos que incluyen harinas.

Cuando sentimos ansiedad por la comida terminamos eligiendo las pastas, el pan, las galletas… porque tienen la capacidad de saciar el apetito pero sobre todo reducir los nervios o la tristeza.

Eliminar los carbohidratos de la dieta no es una buena idea pero sí se recomienda reducir las cantidades que se consumen por las noches.

Para el desayuno o el almuerzo son necesarios, ya que nos dan la energía que nos hace falta para realizar nuestras actividades y los vamos “quemando” con el paso de las horas.

Esto no sucede en la cena porque no precisamos combustible para dormir.

Por el contrario necesitamos alimentos fácilmente digeribles como las verduras o las frutas. Así llegaremos a la cama más ligeros y nos será más sencillo descansar y no aumentar de peso.

¿Cómo evitar la ansiedad por las harinas?
En la teoría todo es muy bonito, pero cuando queremos ponerla en práctica no lo es tanto.

Existen algunos “trucos” para reducir la ansiedad por comer cualquier cosa y evitar las ingestas copiosas por las noches.

De esta manera las harinas no formarán parte de la cena y podremos poco a poco bajar de peso:

Hacer ejercicio
El deporte ayuda en muchos aspectos como, por ejemplo, la condición física y la reducción de peso.

Además, también actúa como un aliciente para nuestro estado de ánimo: Con media hora al día de ejercicio moderado controlamos la ansiedad, el estrés y la depresión.

2. Comer más frutas
Tener siempre a la vista una cesta con frutas es una de las claves para no tentarnos con las harinas o los dulces.

Estos alimentos mantienen estables los niveles de azúcar en sangre y sacian el apetito. Además aportan mucho agua, fibras y vitaminas.
La próxima vez que quieras un chocolate decídete por una rica manzana o plátano.

3. Beber mucha agua
En ocasiones confundimos el hambre con la sed y, en lugar de beber líquidos, abrimos la nevera y comemos cualquier cosa.

En cambio si nos mantenemos hidratados es menos probable que nos ataque la ansiedad por las noches.

Te recomendamos leer: Beber agua antes de comer puede ayudarte a perder peso

4. Escuchar al cuerpo
Una cosa es que el estómago cruja de hambre y otra muy diferente es comer cualquier cosa por pura ansiedad.

Una buena manera de diferenciar estas sensaciones es analizar qué quiero consumir.

Si la primera respuesta es una galleta o unas patatas fritas entonces no se trata de apetito. Si así fuese podrías ingerir cualquier alimento sin distinción.

5. Dejar espacio libre en el estómago
Quedar repleto de comida durante la cena es realmente malo para la salud.

Solemos abusar de las cantidades porque no nos medimos o bien porque comemos muy rápido y el estómago no tiene tiempo de “avisar” que quedó satisfecho.

Mastica bien cada bocado y deja espacio entre platillos.

Temas relacionados
Comenta con tú facebook

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *