Austin (EE.UU.).— Una mujer exonerada tras más de dos décadas en prisión en Texas enfrenta ahora la amenaza de ser deportada a Honduras.
Un juez del condado de Travis desestimó formalmente el caso contra Carmen Mejía, de 54 años, poniendo fin a una condena que la mantuvo 22 años en prisión, según reportan medios locales.
A finales de enero, un tribunal de apelaciones la declaró inocente tras revelarse nuevas pruebas que demostraron que la muerte de un bebé de 10 meses bajo su cuidado en 2003 fue un accidente y no un homicidio.
Pese al fallo a su favor, Mejía no fue liberada inmediatamente debido a una norma que obliga a las autoridades a mantener retenidas a las personas 48 horas a petición del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), mientras se decide si serán deportadas, trasladadas a un centro de detención o liberadas.

«Mejía logró sobrevivir más de dos décadas en prisión impulsada por la esperanza de reunirse con sus hijos. Sería la máxima injusticia que, tras demostrar finalmente su inocencia, sea trasladada a otra forma de encarcelamiento«, afirmó Vanessa Potkin, abogada de la ONG Innocence Project.
Mejía llegó a Estados Unidos desde Honduras en 1995, huyendo de la pobreza y un entorno familiar abusivo. Tenía estatus de protección temporal (TPS) y permiso de trabajo cuando fue arrestada en 2003.
Durante el juicio, la fiscalía sostuvo que la muerte del bebé fue intencional, pero expertos posteriores concluyeron que las lesiones eran compatibles con un accidente doméstico provocado por agua extremadamente caliente del calentador de la vivienda, que carecía de dispositivos de seguridad.
Durante la audiencia de exoneración, la fiscal adjunta del condado de Travis, Sarah Byrom, reconoció el error:
«Señora Mejía, hoy reconocemos que nuestra oficina le falló. El Estado la procesó y obtuvo una condena por lo que ahora entendemos fue un accidente trágico».
El juez P. David Wahlberg pidió a las autoridades federales considerar las circunstancias antes de tomar decisiones migratorias:
Desde 2025, la administración de Trump ha ampliado las detenciones y deportaciones, impulsando mecanismos como la expulsión acelerada, que permite deportar a ciertos migrantes sin una audiencia judicial completa.
Mientras, Mejía que no vio crecer a sus cuatro hijos durante más de dos décadas— espera que las autoridades federales decidan si podrá reconstruir su vida en Estados Unidos o enfrentará una nueva separación de su familia.