Washington.- El director ejecutivo del Instituto Americano del Petróleo (API), Mike Sommers, advirtió que la reapertura del estrecho de Ormuz es fundamental para contener el alza de los precios del petróleo y el gas a nivel global.

El jefe del principal lobby petrolero de Estados Unidos afirmó que esta ruta estratégica no tiene sustituto inmediato en el mercado energético internacional.

“La verdad es que no hay sustituto para el estrecho. Esa es la pieza clave que debe construirse, y debe hacerse rápidamente”, expresó durante su intervención en la conferencia CERAWeek en Houston.

Sommers agregó que, de no resolverse la situación, se seguirá viendo un aumento de precios en distintas regiones del mundo.

Impacto global en los mercados energéticos

El ejecutivo subrayó que cerca de una quinta parte del suministro mundial de crudo transita por el estrecho de Ormuz.

Esta vía estratégica ha sido clave en el comercio energético, y su interrupción ha generado tensiones en los mercados internacionales.

Además, la situación ha presionado al alza los precios del petróleo y el gas en diferentes continentes.

Sommers indicó que, a diferencia de crisis anteriores, los productores estadounidenses no incrementarán de inmediato su producción.

Esto se debe a la volatilidad de precios, lo que limita la capacidad de compensar el impacto del cierre de la ruta.

Incertidumbre por el conflicto con Irán

El representante de la industria insistió en que la situación requiere una respuesta urgente en el plano internacional.

También señaló la necesidad de acciones en la política interna estadounidense ante la incertidumbre del conflicto con Irán.

Por su parte, el presidente Donald Trump afirmó que Irán se habría comprometido a no fabricar armas nucleares.

Estas declaraciones se producen en el marco de conversaciones que, según Washington, han permitido posponer ataques contra infraestructura iraní.

Al cierre de la jornada, los precios del petróleo se mantuvieron elevados y con alta volatilidad en los mercados.

El barril de brent se ubicó en torno a los 100 dólares, mientras el WTI de Estados Unidos rondó entre 88 y 90 dólares por barril.

El mercado registró fuertes oscilaciones debido a la incertidumbre en Oriente Medio y la situación en el estrecho de Ormuz.