Miami.– Un ejemplar de tapir malayo, especie catalogada en peligro de extinción, fue sometido a una serie de tomografías computarizadas tras presentar durante meses alteraciones inexplicables en su apetito, peso y nivel de actividad, según informaron responsables del zoológico de Miami, en Estados Unidos.
La paciente, una hembra llamada Tengi de casi 10 años de edad y con un peso superior a las 600 libras (272 kilos), había sido evaluada previamente por el Departamento de Salud Animal del zoológico mediante múltiples pruebas diagnósticas sin obtener un diagnóstico concluyente.

Amplia batería de exámenes sin diagnóstico claro
Entre los estudios realizados previamente se incluyeron análisis de sangre y orina, además de ultrasonidos, endoscopias, radiografías y exámenes dentales, sin que los veterinarios lograran identificar la causa exacta de sus síntomas.
Los especialistas solo detectaron la presencia de líquido abdominal excesivo, aunque este hallazgo no fue suficiente para explicar el deterioro en su condición física, lo que llevó a ampliar la investigación médica.
Traslado a clínica equina para estudios avanzados
Debido a la falta de equipos especializados en el zoológico, se coordinó el traslado de Tengi a la Clínica Equina de Palm Beach, en Wellington, Florida, un centro equipado para atender animales de gran tamaño como caballos.
El traslado, de aproximadamente dos horas, culminó con la anestesia del animal y la realización exitosa de múltiples estudios de imagen avanzada, incluyendo las tomografías computarizadas.
Tras los procedimientos, la tapir fue devuelta al zoológico de Miami, donde se ha recuperado satisfactoriamente y ha retomado su actividad normal en su hábitat.
Los resultados de los estudios podrían tardar varios días, pero los veterinarios esperan que aporten información clave para definir el tratamiento adecuado.
El zoológico destacó la colaboración de la clínica equina y subrayó la importancia de las alianzas médicas para la conservación de especies en peligro de extinción.
- La paciente, una hembra llamada Tengi de casi 10 años de edad y con un peso superior a las 600 libras (272 kilos), había sido evaluada previamente por el Departamento de Salud Animal del zoológico mediante múltiples pruebas diagnósticas sin obtener un diagnóstico concluyente.
