Nueva York.- El noreste de Estados Unidos atraviesa una intensa ola de calor, inusual para esta época del año, con temperaturas récord en varias ciudades y efectos en escuelas y servicios públicos, mientras se espera la llegada de un frente frío con lluvias y tormentas en los próximos días.

Desde el domingo, las temperaturas han rondado los 32 grados Celsius (90 Fahrenheit) en gran parte de la región, con registros récord en ciudades como Portland (Maine) y Boston (Massachusetts), donde se alcanzaron los 92 y 96 grados Fahrenheit (33 y 35,5 Celsius), respectivamente.

  • En algunas ciudades se han emitido alertas por calor y por la calidad del aire, mientras las autoridades recomiendan limitar la actividad al aire libre e hidratarse con frecuencia.

Impacto en Nueva York

En Nueva York, donde se esperaba uno de los días más calurosos para el mes de mayo, las clases se desarrollaron hoy con normalidad, aunque el calor ha sido intenso debido a un sistema de alta presión estacionado sobre la costa este de Estados Unidos.

Numerosos residentes acudieron a parques y zonas costeras de la Gran Manzana para tratar de aliviar el calor.

Las autoridades de la ciudad han activado centros de enfriamiento para ofrecer refugio a la población ante las altas temperaturas, mientras el Servicio Nacional de Meteorología prevé la llegada de un frente frío con tormentas y lluvias a finales de semana, que pondrá fin al episodio de calor.

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Por qué es inusual

Las olas de calor en el noreste de Estados Unidos no son eventos frecuentes en comparación con otras regiones del país, debido a su clima templado y la influencia de sistemas atmosféricos que suelen moderar las temperaturas durante gran parte del año.

Sin embargo, en las últimas décadas se ha observado un incremento en la frecuencia e intensidad de eventos extremos de calor, asociado a la variabilidad climática y al avance del cambio climático, que ha alterado los patrones tradicionales de temperatura en la región.

El noreste estadounidense, que incluye ciudades densamente pobladas como Nueva York, Boston y áreas del estado de Maine, es especialmente vulnerable a estos episodios debido a su alta concentración urbana, lo que genera el llamado efecto de “isla de calor urbana”.

Este fenómeno provoca que las ciudades retengan más calor que las zonas rurales, elevando las temperaturas locales y aumentando el impacto en la salud pública, especialmente en poblaciones vulnerables como adultos mayores, niños y personas con enfermedades crónicas.

Alertas y respuesta

Históricamente, la región ha registrado olas de calor significativas en verano, pero episodios en meses como mayo son considerados inusuales, lo que suele generar alertas tempranas por parte del Servicio Nacional de Meteorología.

Las autoridades locales han desarrollado en los últimos años protocolos de emergencia para enfrentar estos eventos, incluyendo la habilitación de centros de enfriamiento, campañas de hidratación y recomendaciones para reducir la exposición al sol durante las horas de mayor calor.