Washington. – El Senado de Estados Unidos aprobó este viernes un paquete de financiamiento por 70,000 millones de dólares destinado a reforzar las políticas migratorias impulsadas por el presidente Donald Trump, en una votación que también dejó al descubierto diferencias dentro del propio Partido Republicano sobre algunas de las iniciativas promovidas por el mandatario.
La medida contempla recursos para fortalecer las operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y de la Patrulla Fronteriza durante el resto del actual mandato presidencial, consolidando una de las principales prioridades de la agenda de Trump.
El proyecto será enviado ahora a la Cámara de Representantes, donde los líderes republicanos esperan someterlo a votación la próxima semana antes de remitirlo al presidente para su promulgación.
La aprobación se produce meses después de un cierre parcial sin precedentes del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), provocado por la falta de consenso entre republicanos y demócratas sobre el financiamiento de las agencias encargadas de hacer cumplir las leyes migratorias.
Mientras los demócratas condicionaban su apoyo a la imposición de restricciones sobre prácticas como las redadas y el uso de máscaras por parte de agentes migratorios, los republicanos optaron por utilizar el mecanismo de reconciliación presupuestaria, que les permitió avanzar con la propuesta sin necesidad del respaldo de la oposición.
Durante el debate legislativo surgieron desacuerdos dentro de las filas republicanas en torno a otras propuestas asociadas a la agenda presidencial, entre ellas un fondo de compensación para personas que aseguran haber sido perseguidas políticamente por administraciones anteriores y una iniciativa relacionada con la seguridad de un salón de baile proyectado para la Casa Blanca.
Uno de los puntos más controvertidos fue un programa de 1,800 millones de dólares impulsado por el Departamento de Justicia, que algunos legisladores calificaron como poco transparente y que, según críticos, podría beneficiar incluso a personas condenadas por el asalto al Capitolio de 2021.
Aunque el gobierno informó que no continuará con ese programa, Trump ha mantenido públicamente su respaldo a la iniciativa, generando incertidumbre entre algunos legisladores republicanos.
Los demócratas, por su parte, intentaron redirigir parte de los fondos hacia programas de vivienda y otras áreas sociales, argumentando que el Congreso debería concentrarse en aliviar el impacto económico que enfrentan millones de estadounidenses.
Las votaciones dejaron en evidencia que, pese al control republicano del Congreso, persisten diferencias internas sobre el costo político de respaldar algunas de las prioridades más controvertidas del presidente, especialmente a medida que se acercan las elecciones de medio mandato.