Redacción Internacional.- Las autoridades sanitarias de California mantienen la vigilancia epidemiológica tras detectar rastros del virus del sarampión en muestras de aguas residuales del condado de Merced, en medio del mayor brote anual de la enfermedad registrado en el estado en los últimos siete años.
La detección fue confirmada por el Departamento de Salud Pública de Merced y, aunque no se han reportado casos clínicos en ese condado, los expertos advierten que la presencia del virus en las aguas residuales podría indicar una transmisión comunitaria no identificada.
Brote y vacunación
De acuerdo con datos citados por el New York Post, California acumula actualmente 74 casos de sarampión distribuidos en siete condados, una cifra que supera ampliamente los 25 contagios reportados durante todo 2025. El incremento ha encendido las alarmas de las autoridades sanitarias debido a la alta capacidad de propagación de la enfermedad.
Los registros muestran que cerca del 96 % de las personas infectadas no tenían vacunación documentada o se desconoce su estado de inmunización.
Este escenario ha llevado a las autoridades a advertir que pequeños grupos de población no vacunada pueden convertirse en focos de transmisión, incluso en comunidades con altas tasas generales de cobertura.
Persisten brechas de vacunación
El Departamento de Salud Pública de California informó que aproximadamente el 95 % de los niños que asisten a jardines de infancia cuentan con la vacuna contra el sarampión, porcentaje considerado suficiente para alcanzar la inmunidad colectiva. Sin embargo, la existencia de comunidades con menores niveles de vacunación está facilitando la circulación del virus.
La directora de Salud Pública de California, Erica Pan, señaló que Estados Unidos enfrenta actualmente el mayor número de casos, brotes, hospitalizaciones y muertes por sarampión en más de tres décadas, una situación impulsada por poblaciones con bajas tasas de vacunación.
Las autoridades consideran que lo ocurrido en California refleja una tendencia observada en distintas regiones del país, donde el virus ha reaparecido con fuerza tras años de mantenerse bajo control.
Riesgo de contagio
El sarampión es una de las enfermedades más contagiosas del mundo. Los especialistas recuerdan que una persona infectada puede transmitir el virus a nueve de cada diez individuos no vacunados con los que comparta un espacio cerrado.
Además, las partículas virales pueden permanecer activas en el aire hasta dos horas después de que la persona contagiada abandone el lugar.
Vacunación sigue siendo la principal protección
Ante el aumento de los casos, las autoridades sanitarias reiteraron que la vacuna triple viral (MMR), que protege contra sarampión, paperas y rubéola, continúa siendo la herramienta más efectiva para prevenir la enfermedad.
Los organismos de salud recomiendan verificar los esquemas de vacunación, especialmente en niños, viajeros y personas que residen en áreas donde se han detectado brotes recientes.
Alertan sobre desinformación y tratamientos sin evidencia
Falsos tratamientos
El avance del brote también ha estado acompañado por la difusión de información errónea sobre supuestos tratamientos alternativos.
Centros de toxicología de Estados Unidos reportaron un aumento de consultas relacionadas con intoxicaciones en niños expuestos a suplementos como vitamina A y aceite de hígado de bacalao.
La tendencia coincidió con un incremento en búsquedas de internet y declaraciones de figuras públicas que promovieron estos productos como posibles herramientas contra el sarampión.
Sin embargo, el Departamento de Salud de California recordó que ni la vitamina A ni el aceite de hígado de bacalao previenen la enfermedad ni sustituyen la vacunación.
Las autoridades advirtieron, además, que el consumo excesivo de estos suplementos puede provocar efectos adversos graves, incluyendo daños hepáticos y alteraciones neurológicas.
Mientras continúa la vigilancia epidemiológica, los expertos insisten en que la mejor estrategia para contener el sarampión sigue siendo mantener altas tasas de vacunación y reforzar la detección temprana de posibles casos para evitar nuevos focos de transmisión.